Tweet El Cea: Impensable ir a votar sin Vitorico

miércoles, 6 de abril de 2011

Impensable ir a votar sin Vitorico

Recuerda que fue con su marido. Con Vitorico. Del brazo. Como mandaban los cánones. Lo hizo en Canalejas de Peñafiel, su pueblo natal. El que la vio nacer hace 103 años. Introdujo la papeleta y se volvió a su casa. No hubo colas, como sucediera en las grandes ciudades. Tampoco las miradas desafiantes propias de los que se habían opuesto a que mujeres como Teófila depositasen su voto.

La joven vallisoletana de 25 años no era consciente de la trascendencia de su acción. Ni siquiera se había enterado de las ampollas que se habían levantado a raíz de aquella decisión del 8 de octubre de 1931 que aprobaba el sufragio femenino.

"Me gustaba escuchar la radio, pero había muchas cosas que no nos llegaban", admite una mujer alejada de la lucha de Clara Campoamor, pero que apoyó su iniciativa en las urnas en aquellos comicios municipales de 1933.

Teófila Alonso no era consciente. Con los años, ha aprendido a valorarlo. Su pensamiento ha cambiado. "Entonces bastante teníamos con ir a escardar al campo. Yo me acababa de casar y ya estaba esperando mi primer hijo", rememora después de hacer memoria durante unos segundos.

"Ahora las mujeres son más ricas. Tienen muchas más posibilidades", esgrime. Su nieta Begoña asiente. Por las tardes visita a su abuela en la residencia de la tercera edad de la localidad del valle del Duratón.

"Había días que nos pasábamos de sol a sol en el campo y teníamos que refugiarnos en las 'casillas'", afirma la anciana en relación a las transformaciones laborales que ha sufrido la mujer con el paso de los años. Su nieta es el ejemplo. Propietaria de una de las ocho casas rurales con las que cuenta Canalejas.

Los ojos de esta centenaria vallisoletana han sido testigo de los cambios de un siglo XX que comenzó con claras distinciones de género, pero en el que las mujeres fueron adquiriendo protagonismo.

Teófila quería ser maestra. Lo tenía claro. Golpea la mesa con rabia. Su madre no le dejó. "Me decía que si estudiaba, quién le iba a ayudar en la casa", afirma.

Con siete años ingresó en aquella escuela en la que los chicos iban por un lado y las chicas por otro. Hasta los 14 estuvo en el colegio. Luego el campo la reclamó. Sus sueños de colocarse delante de una pizarra se esfumaron. "Entonces, no había posibilidad de elegir. Las mujeres de ahora son más ricas", repite.
"Deficientes en voluntad"

En aquel 1931 se colocó la primera piedra. Hace 80 años comenzó una lucha que hoy persiste, pese a los avances. El genoma Campoamor. Teófila contribuyó con aquella papeleta virginal, objeto de miradas curiosas por las manos que la portaban. Permaneció ajena a la ola crítica que señalaba a las mujeres y a su incipiente voto como culpables de la victoria de la 'derecha' por la influencia religiosa y su supuesta condición católica.

En Canalejas la radio no difundió aquel mensaje. Tampoco ése en el que el diputado Hilario Ayuso esgrimía que había que aplazar el voto femenino hasta los 45 años, ya que "la mujer era deficiente en voluntad y en inteligencia hasta cumplir dicha edad".

El controvertido discurso del político soriano comenzó a escucharse en 1908, el mismo año en el que nació Teófila en la comarca ribereña. Las escasas propuestas y los primeros bocetos hablaban de la importancia de la figura del marido para que la mujer pudiera acudir a las urnas. La anciana vallisoletana lo subraya. "Entonces, era impensable ir a votar sin Vitorico", recuerda emocionada.

En apenas minutos recuerda capítulos de una vida en la que destaca la llegada del primer automóvil a la villa. "El coche del médico", indica. O la aparición de la televisión y del nodo. El próximo 22 de mayo España acogerá unos nuevos comicios. Municipales, como aquellos en los que por primera vez irrumpió el sufragio femenino. Se celebrarán también los autonómicos.

El voto de Teófila sería especial. Ya no habría miradas inquisidoras. Solo la curiosidad y la expectación de ver caer la papeleta más histórica y, por qué no, la más reivindicativa.

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