Tweet El Cea

sábado, 20 de abril de 2019

No vota!, de 2011

El video inferior muestra cómo la apoderada de un colegio electoral en una localidad de la provincia de Alicante se ensaña con una señorita de Protección Civil. La joven avasallada ayudaba a una Persona con Diversidad Funcional a ejercer su derecho al voto, a la participación máxima en la vida política que muchos tenemos. El motivo de la regañina de la, llamémosle, señorita Rottenmeier a Heidi fue que, en un momento dado y bajo la atenta mirada de la institutriz, la chica tocó el sobre que contenía la papeleta de, pongamos, Clara.
De inmediato y con tono autoritario, la señora gritó un ‘¡no vota! Han tocado el sobre y no vota porque lo digo yo’. Total, Clara (la Persona con Diversidad Funcional) repite el paseíllo bajo  los escudriñadores y descarados ojos de la damisela y, esta vez sí, deposita su veredicto en la urna. Con  todo, aún resuenan en mis oídos los alaridos que viajaron desde allí hasta aquí. Honestamente, opino que no hay que liarla parda. Si hay que encontrar alguna culpable a este entuerto, obviamente es Clara. No sólo  es una anciana a la que hay que arrastrar en silla de ruedas. Lo realmente grave e imperdonable es que la tal Clara venga votar a España desde Alemania pasando por Noruega.
Luego pasa lo que pasa, se cortocircuita a Cruella de Ville y se cae en estas provocaciones suscitadas por impostores de esta calaña. Como ya predijo en sus tiempos mozos Amparo Bilbao, a la sazón jefecilla de algo en estos lares, las Personas con Diversidad Funcional somos unos ‘pícaros’; en efecto, se da uno la vuelta y ya lo tenemos crudo. Va a tener razón la persona que habló sabiamente allá por 2.007.
Siempre buscando motivos para encender hogueras, algún cerebro maquinador expresaba recientemente sus dudas sobre si se cumpliría en esta ocasión la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), parte de cuyo artículo 146 transcribo:
"Serán castigados con la pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses:

2. Quienes con violencia o intimidación presionen sobre los electores para que no usen de su derecho, lo ejerciten contra su voluntad o descubran el secreto de voto.

3. Quienes impidan o dificulten injustificadamente la entrada, salida o permanencia de los electores, candidatos, apoderados, interventores y notarios en los lugares en los que se realicen actos del procedimiento electoral."
Considero absolutamente necesario disipar cualquier duda acerca del estricto y respetuoso cumplimiento de esta ley en particular y de las leyes en general, que sustentan nuestro Estado de Derecho. Rotundamente afirmo, poniendo mano ajena en el fuego, que en España se cumple a rajatabla hasta la última coma de cualquier orden, decreto o ley (que convenga).
Hay que cortar de raíz los burdos tejemanejes de aquellos que ponen en cuestión asuntos como el voto secreto o la accesibilidad a los centros electorales, y todo pese a que el video (un montaje maquiavélico y manipulador, seguro) nos intente mostrar el enorme e insalvable escalón de acceso a este colegio electoral de L’Alfàs del Pi.

Pero a vueltas con tocamientos de sobres, me asalta la cuestión del voto por correo y la necesaria telepatía de los carteros…

lunes, 17 de septiembre de 2018

A modo de complemento sobre Justicia

Otro fundamento jurídico menoscabado es la Ley 4/2017, de 25 de septiembre, de los Derechos y la Atención a las Personas con Discapacidad en Andalucía. Dicha ley, en su Artículo 82. Potestad sancionadora y régimen jurídico.1. (...)2. Sin perjuicio de lo anterior, en los casos de infracciones por incumplimiento de las exigencias de accesibilidad en espacios públicos urbanizados y edificacionesla potestad sancionadora les corresponderá a los ayuntamientos, de acuerdo con lo previsto en el artículo 9 de la Ley 5/2010, de 11 de junio, de Autonomía Local de Andalucía. Esta última ley, en su artículo 9 indica, entre otras cosas, que los municipios locales tienen las siguientes competencias propias:
...g) Protección de la legalidad urbanística y restablecimiento del orden jurídico perturbado.h) Procedimiento sancionador derivado de las infracciones urbanísticas.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Ministerio Inaccesible


La Gerencia territorial de Andalucía en Málaga del Ministerio de justicia, situada en Avenida Manuel Agustín Heredia, 10 Málaga no es accesible para las personas con discapacidad, lo que genera una discriminación al ciudadano en esta situación. Adjunto fotografías que atestiguan este hecho. Soy consciente de que al ver la palabra accesibilidad en este texto el registro de la Gerencia Municipal de Urbanismo, derivará este documento a esa área, pero les recuerdo que dicho departamento no tiene competencias para sancionar. Por ello les pido que tengan en cuenta que esta denuncia debe dirigirse a quien si tenga la debida competencia.
Una de las imágenes que adjunto muestra lo siguiente:
1. Una placa indicativa de donde estás.
2. Una placa con la leyenda siguiente: Toda persona que tenga problemas de accesibilidad para acudir a las oficinas de la Gerencia territorial del ministerio de justicia, por favor llamen al portero electrónico 2 derecha ó 2 izquierda y un funcionario acudirá para atenderles.

Otra imagen que envío prueba que es imposible para una persona con movilidad reducida en silla de ruedas alcanzar al portero electrónico.

Por último, pongo una fotografía que evidencia la imposibilidad de acceder a ese edificio en silla de ruedas.

La discriminación descrita es grande, también la limitación a mi acceso a la justicia, así como a mi participación en la vida pública y política de mi comunidad y va contra la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, por lo menos en lo referente a los artículos 5, 9, 13 y 29.

También rompe con la disposición adicional 3ª de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, aprobada mediante el real decreto ley 1/2013 en varios de sus apartados.

En cuanto a la accesibilidad del lugar, este edificio público infringe, al menos,  el artículo 45 del decreto 293/2009.

Como no soy jurista, ignoro si hay que añadir algo más. Espero que este asunto se solucione a la mayor brevedad posible, sancionando a quien sea preciso.

Un saludo.

martes, 4 de septiembre de 2018

Descripción de imágenes

A veces hay que reírse ante la tontería ajena, la ignorancia y la discriminación. Ayer por la mañana estuve en la Gerencia territorial de Andalucía en Málaga del Ministerio de Justicia.
El sitio es inaccesible.
En las fotos que mando ponen dos cosas:
1.. Una placa indicativa de dónde estás.
2. Una placa con la leyenda siguiente: Toda persona que tenga problemas de accesibilidad para acudir a las oficinas de la Gerencia territorial del ministerio de justicia, por favor llamen al portero electrónico 2 derecha ó 2 izquierda y un funcionario acudirá para atenderles.
La otra imagen es de una foto en la que se ve que yo no alcanzo al portero electrónico.
Por último, hay una fotografía que simplemente muestra la inaccesibilidad del lugar: Falta de rampas, escalones inmensos, altura del portero electrónico inadecuada.

miércoles, 12 de abril de 2017

No lo vuelvas a hacer, le dijo la víctima al verdugo

Vamos a ver, si yo veo a un caco robándole el bolso a una señora y sé quién es, lo denuncio pero no para que se conciencie bien de que no debe robarle a las señoras, sino para que le devuelva su bolso y pague las consecuencias como ladrón que es. Debe retornar dinero, pagar una multa, ingresar en prisión si fuera el caso, pagar daños morales, humillaciones y todo lo demás que sea menester.

Pues lo mismo ocurre con este hombre del pub que le negó la entrada a unos jóvenes con síndrome de Down: Yo no le denunciaría sólo para que se conciencie, ni para que se sensibilice. Yo le denuncio para que rinda cuentas ante la justicia como discriminador que me parece. Porque ya está bien de dejarse avasallar gratuitamente. Así no avanzamos nada en la aceptación de la diversidad humana. Si el juez dictamina que lo ocurrido el día 7 es un delito, y a mí me parece uno bastante grave, no es deber de la víctima hacer de educador social de este delincuente. Sería simplemente como darle un cachete a un asesino en serie. La educación social será parte de la pena que presuntamente le pondrá la justicia para que dicho individuo se reinserte en la sociedad.

La pena consiste en castigo y reinserción. Tan importante es uno como otra. Digo yo.

jueves, 2 de marzo de 2017

Chinchetas y asistencia personal

Este cuento chino comienza cuando llaman del hospital para comunicarme que esa tarde tengo que hacerme unas pruebas que había solicitado tiempo atrás. Lo lógico y normal, como soy un quejica al que nada le gusta, hubiera sido dar un par de voces y lamentarme por la llamada, pero en vez de eso acudí al hospital para cerciorarme de que mi cabeza sigue funcionando como lo hace habitualmente.
La revisión médica tuvo lugar en el centro Carlos Haya, ahora llamado Hospital Regional Universitario de Málaga – Hospital General. Y antes de nada debo decir que el trato fue muy amable por parte de sus trabajadores. El desnivel que existe a la entrada de dicho centro hospitalario da un poco de miedo por ser bastante grande, pero sus constructores lo han resuelto situando unas cuestas para acceder al hospital tanto en vehículo motorizado (normalmente ambulancia) como a pie.
Pero lo que viene al caso es que no tengo la costumbre de salir de casa con la cinta métrica y el porta ángulos, por tanto no sé si la cuesta de acceso se ajusta a la legislación vigente. Podría decir que de ninguna manera, pero como no lo sé con seguridad, sólo puedo afirmar que la cuesta daba un poco de miedo porque yo iba a rueda, pero no en vehículo motorizado, sino en mi silla de ruedas. Ello provocó unas pequeñas gotas de sudor en mi asistente personal, que empujaba mi silla. Mis padres tienen ya cierta edad y carecen de la fuerza necesaria para subir y bajar semejantes rampas.
Con todo, a pesar del temor que despertaba en mi persona logramos entrar en el lugar (mis padres, mi asistente personal y yo). Una vez vencido ese pequeño obstáculo, llegó el siguiente, que le puede ocurrir a cualquiera: consiste en que este lugar es bastante laberíntico, las señales brillan por su ausencia, y nos perdimos un par de veces antes de llegar al destino deseado y nunca prescrito por escrito, sino por teléfono. Mi suerte es que mi madre tiene la virtud de orientarse bastante bien en estos sitios, porque yo lo última vez que visité el todavía “Carlos Haya” (cosas de ser un capitán de las fuerzas aéreas españolas en el bando franquista durante la guerra civil, que le quitan tu nombre al hospital principal de una ciudad, aunque sinceramente, yo no sé en qué consistió la contribución de este hombre a la medicina de nuestra ciudad, pero todo esto es irse un poco por los Cerros de Úbeda) estaba inconsciente debido a un derrame cerebral que derivó en otros hospitales y asuntos.
Esto de las cuestas y rampas de acceso a los diferentes bienes públicos, o privados, para el caso es lo mismo, viene a ser de lo que todo el mundo se da cuenta pero poca gente remedia. Debe ocurrir por vivir en una ciudad privilegiada, en un país desarrollado con una sanidad envidiable, un potencial de crecimiento increíble, donde las flores abundan y siempre sopla una cálida brisa.
De lo que la mayoría no se percata, o no nos percatamos, es del verdadero problema o barrera que a las personas que circulamos en silla de ruedas o a las que no ven con exquisita precisión nos acarrea la existente señalización que hay en los pasillos de los lugares públicos, a pesar de no ser estrictamente ciegos. La cuestión radica en la altura y cantidad de información de los carteles que la distribuyen.
Sin entrar mucho en grandes detalles, desde mi altura de aproximadamente un metro y treinta centímetros y colocado a una distancia de un metro, digamos, de la pared, me resulta muy difícil, si no imposible, leer un cartel situado a aproximadamente un metro y setenta centímetros de altura. Supongo que la solución sería colgar dichas señales a una altura a la que todos pudiéramos acceder sin dejarnos los ojos ni la espalda en el intento, aunque ignoro si alguna ley recoge este extremo. El coste económico de una acción parecida sería tanto como utilizar la misma chincheta unos centímetros más abajo de lo habitual. Además, no creo que haya que estudiar ingeniería o similar para realizar este cambio.
Respecto a la cantidad de información contenida en cada señal, entiendo que la solución posible resulta mucho más cara, y no sé si tal ajuste será razonable o excesivo. Mi propuesta sería aumentar el tamaño de la letra en cuestión lo que supondría usar tres folios en lugar de uno. Repito: ignoro si las arcas públicas podrán soportar este enorme gasto que exclusivamente a mí beneficiaría.
Es lo que tiene tener caprichos como pretender ejercer libremente mi derecho a la opinión debidamente informado. Sucede que antes de toda esta historieta, encima se me ocurrió levantarme de la cama, asearme un poco, almorzar e ir al aseo. Para todo ello hizo falta el concurso de mi asistente personal. Sin embargo repito que todas estas cosas son consideradas caprichos míos, o de otra gente, que luego se me enfada el personal. En cualquier caso, resulta de lo más raro esta confusión que existe entre el cumplimiento de mis caprichos con el de mis derechos humanos, como pueda ser el de la vida independiente.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Sacar los pies del tiesto

El juego político impide, en muchas ocasiones, decir lo que realmente uno piensa.