Tweet El Cea

sábado, 31 de octubre de 2020

Natalie Merchant - What's the Matter Here. Letra en español de esta canción sobre el maltrato infantil

Ese joven sin nombre, conocería su rostro
En esta ciudad el niño es mi favorito.
Lo he visto lo veo todos los días,
Lo vi salir corriendo buscando un lugar para esconderse de su padre
El niño medio desnudo y me pregunté, "Pero ¿qué está pasando aquí?"
Estoy cansada de las excusas que todos usan, él es su hijo, me mantengo al margen,
Pero, ¿quién te dio el derecho a hacer esto?

Vivimos en la calle Morgan
Hay solo tres metros entre nosotros, pero nunca veo a la madre
y sin embargo oigo sus gritos y maldiciones (de él) todos los días
Amenazas como: "Si no te portas bien, te daré en el trasero

Bofetadas, bofetadas hasta dejarte tonta”
Me pregunté: "Pero, ¿qué está pasando aquí?"
Estoy cansada de las excusas que todo el mundo usa, él es tu hijo, haz lo que te salga.
Pero entérate de que no apruebo lo que le hiciste a tu propia carne y sangre.

"Si no te sientas derecho en esta silla
Me quitaré la correa de la cintura y no creo que no la use"

Contesta y tómate tu tiempo
¿Cuál puede haber sido el crimen tan terrible que ha podido cometer a tan temprana edad?
Si soy la única testigo de tu locura, dime algunas palabras para entender lo que veo y escucho.
Todas estas cosas frías y groseras que haces supongo que son porque él te pertenece,
Y en vez de amor y la sensación de calidez, le has dado cortes y llagas que no curarán ni el tiempo ni la edad.

Y querría preguntarte, te preguntaría, "¿Qué está pasando aquí?"
Pero no me atrevo a decir "¿Qué está pasando aquí?,
No me atrevo a decir nada.


jueves, 22 de octubre de 2020

Desinstitucionalización de emergencia

ENIL; VALIDITY; DRI y otras dicen:

El término “desinstitucionalización de emergencia” se refiere a proteger los derechos básicos de las personas discapacitadas a vivir en la comunidad, brindándoles el apoyo necesario para dejar la institución en el corto plazo y, posteriormente, brindarles cualquier apoyo adicional y acceso a la sociedad en general, de acuerdo con la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad. El objetivo es lograr la transición lo más rápido posible, evitando al mismo tiempo la falta de vivienda, la ausencia de servicios formales de apoyo y la dependencia excesiva del cuidado informal.

No  al"dumping".

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Pregunta para la señora Vonderleyen / Question for Ms. Vonderleyen

 Dear Mrs. Vonderleyen,

A few days ago we received a letter from a girl from Madrid who has been awarded the Erasmus scholarship to study for a year in the Czech Republic. The maximum amount she could receive here is 735 euros at most. She is a person with a disability. Since that amount does not cover her needs to hire personal assistance, travel abroad, and study, she will probably have to give up the scholarship. Can the European Union do something about personal assistance for people with disabilities in Europe? Thank you.


 Estimada señora Vonderleyen,

Recibimos hace unos pocos días una carta de una chica de Madrid a la que se ha concedido la beca Erasmus para estudiar un año en la República Checa. La cantidad máxima que ella podría recibir aquí son 735 euros como mucho. Ella es una persona con discapacidad. Ya que esa cantidad no cubre sus necesidades para contratar asistencia personal, viajar al extranjero, y estudiar, ella probablemente tenga que renunciar a la beca. ¿Puede la Unión Europea hacer algo respecto a la asistencia personal para las personas con discapacidad en Europa? Gracias.

jueves, 9 de julio de 2020

Burla más burla más burla más burla


Que la ley de dependencia, aprobada allá por 2006 es una burla y que su dotación económica y su ideología nacieron viciadas lo sabemos mucha gente. Se podría cuestionar su constitucionalidad y quién sabe lo que dirían los jueces, pero los discapacitados no lo hacemos porque, entre otras razones, estamos empobrecidos. En concreto, en lo referente a asistencia personal, algunas comunidades autónomas han mejorado sustancialmente el acceso a esta prestación y su cuantía económica para intentar acercarse a lo que dice la CDPD (Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad), tratado internacional de obligado cumplimiento en España y la UE desde hace más de una decena de años. De cualquier modo, no se puede negar que el desarrollo de esta prestación económica tan beneficiosa ha sido muy desigual en las diferentes partes de nuestro país.
Por ejemplo, en algunos sitios puedes tener más de 2000 € para tu asistencia personal, en otros hasta 750, pero según tus circunstancias hasta 100 € o menos, y en otros lugares hasta 0 € lo que debe ser muy divertido. En todo caso, ninguna comunidad autónoma ni ciudad se ajusta 100% a lo que dice la convención al respecto del artículo 19 (en el que se enmarca la asistencia personal). Según este tratado que hemos firmado (nos sobra tinta, nos falta voluntad de cumplir lo comprometido) la asistencia personal se debe prestar a cada persona según sus necesidades (que necesita 2 horas al día pues vale, que necesita 20 horas al día pues también vale), del mismo modo que si una persona está empleada en una oficina de 8 de la mañana a 3 de la tarde no se le quita la silla a las 12 de la mañana por la razón más peregrina que a cualquiera se le pueda ocurrir.
Por otro lado, para que se trate de una auténtica asistencia personal, el pago debe ser directo al usuario y el contrato preferentemente directo con la posibilidad de contratar mediante un grupo de apoyo llamado oficina de vida independiente (OVI). Si esto no es así se le puede llamar un sistema de apoyo a la persona de un tipo u otro, pero eso no es asistencia personal propiamente dicha (habría que restar de las estadísticas oficiales muchos números).
Entonces quedamos en que cuando Paquillo no llegaba a la corneta, la deuda pendiente con las personas discapacitadas españolas a este respecto era ya superlativa e incontable. Menos mal que todavía quedan personas generosas en pie o en silla de ruedas que dicen que pelillos a la mar con todo esto si a partir de ahora en todas las comunidades autónomas se reconoce, aplica y hace efectiva una asistencia personal muy necesaria para mucha gente (aparte de un puesto de trabajo, la educación inclusiva, el transporte y todo el entorno accesible, etc.).

En mi tierra, Andalucía, la cosa no pinta muy bien sin embargo. Mientras a nuestros gobernantes no les queda el recurso de decir que aquí no hay dinero para permitirse eso de la asistencia personal (en los años 2016, 2017 y 2018 nuestra queridísima junta empleó más de 340 millones de € por año en mantener y construir nuevas residencias para discapacitados; 2019 no se sabe todavía). Por mejor decir, siempre les queda ese recurso pero sabemos los que estamos un poco al tanto de esto que los que digan semejantes cosas tendrán un morro que se lo pisan) porque los gobiernos anteriores ni el actual han mejorado la cuantía económica de tal prestación ni las condiciones de acceso para el usuario y para el profesional que vaya a desempeñar este empleo.
En fin, tenemos una ley aprobada en 2006, un tratado internacional ratificado en 2008, una proposición no de ley recordándole al gobierno de “Andalucía te quiere asfixiado” que se ponga las pilas para que todos los ciudadanos andaluces estemos un poquito más orgullosos de nuestra tierra por tener una asistencia personal puntera, tenemos también un aviso de la ONU a toda la UE para mejorar la aplicación efectiva del contenido del artículo 19 de la convención, un escrito de la comisión de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad explicándole a los estados cómo debe aplicarse la asistencia personal (2018), un aviso específico a España en 2019 de que lo estamos haciendo bastante mal respecto al cumplimiento de este artículo (y otros).
Los dictados internacionales dan la razón de su descontento a los discapacitados sin lugar a dudas, pero ya sabemos que del dicho al hecho hay 500 años a la velocidad de la luz, más aún en el país de la picaresca y en la región más lujosa del mismo. Quienes nos discapacitáis sin pudor día tras día ahora tenéis la excusa perfecta del coronavirus y tal, y si no los iraquíes o los venezolanos o la pesca de las madres del salmón trufado. La penúltima burla fue cuando, hablando con el director general de discapacidad en la junta de Andalucía, pidió un poco de paciencia que ya mismo estaba listo. La otra penúltima burla fue cuando una parlamentaria andaluza presentó una batería de preguntas en “la casa de todos” sobre que había que mejorar las residencias para discapacitados. La otra penúltima burla fue cuando en el pleno del parlamento andaluz se dijo que había que esperar a lo que dijera “Madrid” para que la asistencia personal en Andalucía no fuera tan burda. Eso es como cuando le comunican a uno que han tenido que pedir un grifo a Alemania…nunca llega. ¿Será que Madrid se ha convertido en Alemania?

martes, 28 de enero de 2020

Modelo ONCE de educación inclusiva, ¿qué os parece?

Los recursos tienen que ir al alumno, no son los alumnos lo que tienen que acudir a los recursos.

sábado, 20 de abril de 2019

No vota!, de 2011

El video inferior muestra cómo la apoderada de un colegio electoral en una localidad de la provincia de Alicante se ensaña con una señorita de Protección Civil. La joven avasallada ayudaba a una Persona con Diversidad Funcional a ejercer su derecho al voto, a la participación máxima en la vida política que muchos tenemos. El motivo de la regañina de la, llamémosle, señorita Rottenmeier a Heidi fue que, en un momento dado y bajo la atenta mirada de la institutriz, la chica tocó el sobre que contenía la papeleta de, pongamos, Clara.
De inmediato y con tono autoritario, la señora gritó un ‘¡no vota! Han tocado el sobre y no vota porque lo digo yo’. Total, Clara (la Persona con Diversidad Funcional) repite el paseíllo bajo  los escudriñadores y descarados ojos de la damisela y, esta vez sí, deposita su veredicto en la urna. Con  todo, aún resuenan en mis oídos los alaridos que viajaron desde allí hasta aquí. Honestamente, opino que no hay que liarla parda. Si hay que encontrar alguna culpable a este entuerto, obviamente es Clara. No sólo  es una anciana a la que hay que arrastrar en silla de ruedas. Lo realmente grave e imperdonable es que la tal Clara venga votar a España desde Alemania pasando por Noruega.
Luego pasa lo que pasa, se cortocircuita a Cruella de Ville y se cae en estas provocaciones suscitadas por impostores de esta calaña. Como ya predijo en sus tiempos mozos Amparo Bilbao, a la sazón jefecilla de algo en estos lares, las Personas con Diversidad Funcional somos unos ‘pícaros’; en efecto, se da uno la vuelta y ya lo tenemos crudo. Va a tener razón la persona que habló sabiamente allá por 2.007.
Siempre buscando motivos para encender hogueras, algún cerebro maquinador expresaba recientemente sus dudas sobre si se cumpliría en esta ocasión la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), parte de cuyo artículo 146 transcribo:
"Serán castigados con la pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses:

2. Quienes con violencia o intimidación presionen sobre los electores para que no usen de su derecho, lo ejerciten contra su voluntad o descubran el secreto de voto.

3. Quienes impidan o dificulten injustificadamente la entrada, salida o permanencia de los electores, candidatos, apoderados, interventores y notarios en los lugares en los que se realicen actos del procedimiento electoral."
Considero absolutamente necesario disipar cualquier duda acerca del estricto y respetuoso cumplimiento de esta ley en particular y de las leyes en general, que sustentan nuestro Estado de Derecho. Rotundamente afirmo, poniendo mano ajena en el fuego, que en España se cumple a rajatabla hasta la última coma de cualquier orden, decreto o ley (que convenga).
Hay que cortar de raíz los burdos tejemanejes de aquellos que ponen en cuestión asuntos como el voto secreto o la accesibilidad a los centros electorales, y todo pese a que el video (un montaje maquiavélico y manipulador, seguro) nos intente mostrar el enorme e insalvable escalón de acceso a este colegio electoral de L’Alfàs del Pi.

Pero a vueltas con tocamientos de sobres, me asalta la cuestión del voto por correo y la necesaria telepatía de los carteros…

lunes, 17 de septiembre de 2018

A modo de complemento sobre Justicia

Otro fundamento jurídico menoscabado es la Ley 4/2017, de 25 de septiembre, de los Derechos y la Atención a las Personas con Discapacidad en Andalucía. Dicha ley, en su Artículo 82. Potestad sancionadora y régimen jurídico.1. (...)2. Sin perjuicio de lo anterior, en los casos de infracciones por incumplimiento de las exigencias de accesibilidad en espacios públicos urbanizados y edificacionesla potestad sancionadora les corresponderá a los ayuntamientos, de acuerdo con lo previsto en el artículo 9 de la Ley 5/2010, de 11 de junio, de Autonomía Local de Andalucía. Esta última ley, en su artículo 9 indica, entre otras cosas, que los municipios locales tienen las siguientes competencias propias:
...g) Protección de la legalidad urbanística y restablecimiento del orden jurídico perturbado.h) Procedimiento sancionador derivado de las infracciones urbanísticas.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Ministerio Inaccesible


La Gerencia territorial de Andalucía en Málaga del Ministerio de justicia, situada en Avenida Manuel Agustín Heredia, 10 Málaga no es accesible para las personas con discapacidad, lo que genera una discriminación al ciudadano en esta situación. Adjunto fotografías que atestiguan este hecho. Soy consciente de que al ver la palabra accesibilidad en este texto el registro de la Gerencia Municipal de Urbanismo, derivará este documento a esa área, pero les recuerdo que dicho departamento no tiene competencias para sancionar. Por ello les pido que tengan en cuenta que esta denuncia debe dirigirse a quien si tenga la debida competencia.
Una de las imágenes que adjunto muestra lo siguiente:
1. Una placa indicativa de donde estás.
2. Una placa con la leyenda siguiente: Toda persona que tenga problemas de accesibilidad para acudir a las oficinas de la Gerencia territorial del ministerio de justicia, por favor llamen al portero electrónico 2 derecha ó 2 izquierda y un funcionario acudirá para atenderles.

Otra imagen que envío prueba que es imposible para una persona con movilidad reducida en silla de ruedas alcanzar al portero electrónico.

Por último, pongo una fotografía que evidencia la imposibilidad de acceder a ese edificio en silla de ruedas.

La discriminación descrita es grande, también la limitación a mi acceso a la justicia, así como a mi participación en la vida pública y política de mi comunidad y va contra la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, por lo menos en lo referente a los artículos 5, 9, 13 y 29.

También rompe con la disposición adicional 3ª de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, aprobada mediante el real decreto ley 1/2013 en varios de sus apartados.

En cuanto a la accesibilidad del lugar, este edificio público infringe, al menos,  el artículo 45 del decreto 293/2009.

Como no soy jurista, ignoro si hay que añadir algo más. Espero que este asunto se solucione a la mayor brevedad posible, sancionando a quien sea preciso.

Un saludo.

martes, 4 de septiembre de 2018

Descripción de imágenes

A veces hay que reírse ante la tontería ajena, la ignorancia y la discriminación. Ayer por la mañana estuve en la Gerencia territorial de Andalucía en Málaga del Ministerio de Justicia.
El sitio es inaccesible.
En las fotos que mando ponen dos cosas:
1.. Una placa indicativa de dónde estás.
2. Una placa con la leyenda siguiente: Toda persona que tenga problemas de accesibilidad para acudir a las oficinas de la Gerencia territorial del ministerio de justicia, por favor llamen al portero electrónico 2 derecha ó 2 izquierda y un funcionario acudirá para atenderles.
La otra imagen es de una foto en la que se ve que yo no alcanzo al portero electrónico.
Por último, hay una fotografía que simplemente muestra la inaccesibilidad del lugar: Falta de rampas, escalones inmensos, altura del portero electrónico inadecuada.

miércoles, 12 de abril de 2017

No lo vuelvas a hacer, le dijo la víctima al verdugo

Vamos a ver, si yo veo a un caco robándole el bolso a una señora y sé quién es, lo denuncio pero no para que se conciencie bien de que no debe robarle a las señoras, sino para que le devuelva su bolso y pague las consecuencias como ladrón que es. Debe retornar dinero, pagar una multa, ingresar en prisión si fuera el caso, pagar daños morales, humillaciones y todo lo demás que sea menester.

Pues lo mismo ocurre con este hombre del pub que le negó la entrada a unos jóvenes con síndrome de Down: Yo no le denunciaría sólo para que se conciencie, ni para que se sensibilice. Yo le denuncio para que rinda cuentas ante la justicia como discriminador que me parece. Porque ya está bien de dejarse avasallar gratuitamente. Así no avanzamos nada en la aceptación de la diversidad humana. Si el juez dictamina que lo ocurrido el día 7 es un delito, y a mí me parece uno bastante grave, no es deber de la víctima hacer de educador social de este delincuente. Sería simplemente como darle un cachete a un asesino en serie. La educación social será parte de la pena que presuntamente le pondrá la justicia para que dicho individuo se reinserte en la sociedad.

La pena consiste en castigo y reinserción. Tan importante es uno como otra. Digo yo.

jueves, 2 de marzo de 2017

Chinchetas y asistencia personal

Este cuento chino comienza cuando llaman del hospital para comunicarme que esa tarde tengo que hacerme unas pruebas que había solicitado tiempo atrás. Lo lógico y normal, como soy un quejica al que nada le gusta, hubiera sido dar un par de voces y lamentarme por la llamada, pero en vez de eso acudí al hospital para cerciorarme de que mi cabeza sigue funcionando como lo hace habitualmente.
La revisión médica tuvo lugar en el centro Carlos Haya, ahora llamado Hospital Regional Universitario de Málaga – Hospital General. Y antes de nada debo decir que el trato fue muy amable por parte de sus trabajadores. El desnivel que existe a la entrada de dicho centro hospitalario da un poco de miedo por ser bastante grande, pero sus constructores lo han resuelto situando unas cuestas para acceder al hospital tanto en vehículo motorizado (normalmente ambulancia) como a pie.
Pero lo que viene al caso es que no tengo la costumbre de salir de casa con la cinta métrica y el porta ángulos, por tanto no sé si la cuesta de acceso se ajusta a la legislación vigente. Podría decir que de ninguna manera, pero como no lo sé con seguridad, sólo puedo afirmar que la cuesta daba un poco de miedo porque yo iba a rueda, pero no en vehículo motorizado, sino en mi silla de ruedas. Ello provocó unas pequeñas gotas de sudor en mi asistente personal, que empujaba mi silla. Mis padres tienen ya cierta edad y carecen de la fuerza necesaria para subir y bajar semejantes rampas.
Con todo, a pesar del temor que despertaba en mi persona logramos entrar en el lugar (mis padres, mi asistente personal y yo). Una vez vencido ese pequeño obstáculo, llegó el siguiente, que le puede ocurrir a cualquiera: consiste en que este lugar es bastante laberíntico, las señales brillan por su ausencia, y nos perdimos un par de veces antes de llegar al destino deseado y nunca prescrito por escrito, sino por teléfono. Mi suerte es que mi madre tiene la virtud de orientarse bastante bien en estos sitios, porque yo lo última vez que visité el todavía “Carlos Haya” (cosas de ser un capitán de las fuerzas aéreas españolas en el bando franquista durante la guerra civil, que le quitan tu nombre al hospital principal de una ciudad, aunque sinceramente, yo no sé en qué consistió la contribución de este hombre a la medicina de nuestra ciudad, pero todo esto es irse un poco por los Cerros de Úbeda) estaba inconsciente debido a un derrame cerebral que derivó en otros hospitales y asuntos.
Esto de las cuestas y rampas de acceso a los diferentes bienes públicos, o privados, para el caso es lo mismo, viene a ser de lo que todo el mundo se da cuenta pero poca gente remedia. Debe ocurrir por vivir en una ciudad privilegiada, en un país desarrollado con una sanidad envidiable, un potencial de crecimiento increíble, donde las flores abundan y siempre sopla una cálida brisa.
De lo que la mayoría no se percata, o no nos percatamos, es del verdadero problema o barrera que a las personas que circulamos en silla de ruedas o a las que no ven con exquisita precisión nos acarrea la existente señalización que hay en los pasillos de los lugares públicos, a pesar de no ser estrictamente ciegos. La cuestión radica en la altura y cantidad de información de los carteles que la distribuyen.
Sin entrar mucho en grandes detalles, desde mi altura de aproximadamente un metro y treinta centímetros y colocado a una distancia de un metro, digamos, de la pared, me resulta muy difícil, si no imposible, leer un cartel situado a aproximadamente un metro y setenta centímetros de altura. Supongo que la solución sería colgar dichas señales a una altura a la que todos pudiéramos acceder sin dejarnos los ojos ni la espalda en el intento, aunque ignoro si alguna ley recoge este extremo. El coste económico de una acción parecida sería tanto como utilizar la misma chincheta unos centímetros más abajo de lo habitual. Además, no creo que haya que estudiar ingeniería o similar para realizar este cambio.
Respecto a la cantidad de información contenida en cada señal, entiendo que la solución posible resulta mucho más cara, y no sé si tal ajuste será razonable o excesivo. Mi propuesta sería aumentar el tamaño de la letra en cuestión lo que supondría usar tres folios en lugar de uno. Repito: ignoro si las arcas públicas podrán soportar este enorme gasto que exclusivamente a mí beneficiaría.
Es lo que tiene tener caprichos como pretender ejercer libremente mi derecho a la opinión debidamente informado. Sucede que antes de toda esta historieta, encima se me ocurrió levantarme de la cama, asearme un poco, almorzar e ir al aseo. Para todo ello hizo falta el concurso de mi asistente personal. Sin embargo repito que todas estas cosas son consideradas caprichos míos, o de otra gente, que luego se me enfada el personal. En cualquier caso, resulta de lo más raro esta confusión que existe entre el cumplimiento de mis caprichos con el de mis derechos humanos, como pueda ser el de la vida independiente.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Sacar los pies del tiesto

El juego político impide, en muchas ocasiones, decir lo que realmente uno piensa.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Empleo de los oprimidos por su funcionamiento

El artículo 27 de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, relativo al trabajo y al empleo es bastante extenso. Sobre el papel, por tanto, las personas normalmente discriminadas por nuestro funcionamiento estamos totalmente protegidas y seguras  en todos los procesos tanto de selección como de permanencia en el puesto de trabajo incluyendo los ajustes razonables necesarios para poder desempeñar nuestra tarea dignamente. Sin embargo, pecaríamos de una ingenuidad pasmosa si pensáramos  que del dicho al hecho no va un grandísimo trecho. Muchas personas han indicado con anterioridad a mí la desigualdad de oportunidades existente en este sector tan decisivo, pero  no por eso yo voy a dejar de airear tal circunstancia; creo que es mi obligación y mi responsabilidad, y espero no equivocarme demasiado en la tarea que yo mismo me he impuesto.

El éxito de  las políticas tradicionales de empleo protegido no ha sido precisamente arrollador.  Esas políticas tradicionales nos han llevado a tasas muy bajas de empleo haciendo poco caso de las recomendaciones y mandatos establecidos por la mencionada Convención. Nuestras actuaciones se basan fundamentalmente en la construcción masiva de centros especiales de empleo, con lo que habría que preguntarse sobre la importancia y la utilidad de las tradiciones en general.

Y es que tenemos una idea muy rara sobre las tradiciones y costumbres que practicamos por el mero hecho de ser ancestrales. Nunca pensamos en que algunas son nocivas para nosotros y producen estancamiento en nuestra situación. Saliéndome del camino establecido, este es el caso de los matrimonios forzados infantiles de la India en los que niñas de 7 o 9 años son forzadas por sus padres a contraer matrimonio y mantener relaciones sexuales con adultos amparándose en tradiciones religiosas “antiquísimas”. Se cometen, en consecuencia, agresiones aberrantes y actos muy violentos sobre niñas que corren peligro claro de muerte. No me puedo imaginar que se realicen bajo la justificación de una vieja y ancestral costumbre religiosa.

Salvando las distancias aquí hemos llevado a cabo similares acciones de cierta repercusión. Al contrario de lo marcado por el Tratado internacional, en España siempre hemos optado por ir a lo cómodo, fácil y lucrativo incluso sin tener en cuenta los derechos legítimos de los trabajadores. Medidas como el fomento del autoempleo, la formación y habilitación, la accesibilidad, los ajustes razonables y, en general, aquellas destinadas al trabajo en ámbitos abiertos y regulares no se han efectuado con la suficiente energía, impidiéndonos llevar a cabo trabajos decentes con perspectivas de mejora al tiempo que algunos pocos se han enriquecido a nuestra costa.

Entre otras muchas cosas, brillan por su ausencia los centros regulares y ordinarios de trabajo con presencia relevante de personas discriminadas por nuestro funcionamiento.

Resulta inimaginable considerar seriamente la existencia generalizada de centros especiales de empleo para personas mayores de 55 años, para mujeres o para personas inmigrantes sin perspectiva alguna de inclusión en el mercado laboral corriente. La independencia de sus vidas quedaría en entredicho y no les faltaría razón a quienes criticaran este modo de contratación.

Sin duda y con razón el escándalo estaría servido. La mera existencia de tales lugares generaría una insoportable sensación de estupor. Los testigos y todos los demás nos echaríamos a las calles para protestar por esas indeseables situaciones. Si no mostrásemos en masa nuestro enfado, al menos gesticularíamos con vehemencia en la privacidad de la barra del bar de nuestro barrio. Salvo excepciones que sólo sirven para confirmar la regla, estos sitios no cumplen los mínimos requisitos exigibles para trabajar. La justificación no puede ser que un empleo es un empleo. En este siglo y para otros colectivos esa excusa no sirve. Tampoco nosotros la debemos aceptar.


Lo anteriormente tratado me lleva a pensar en la función de los sindicatos. Y me pregunto si por omisión o por acción estarán fallando o si hemos llegado a un destino ineludible. Yo quiero pensar que aún no hemos llegado a puerto, y me interrogo por la utilidad de su existencia tanto si no pueden actuar en casos como estos como si no quieren hacerlo. Cualquier respuesta que encuentro no es muy favorable a su labor. Finalmente recuerdo alguna escena de “Solo ante el peligro” y tiemblo.

viernes, 13 de mayo de 2016

La guerra que nadie admite que existe, pero que existe


El miércoles se realizó una jornada sobre asistencia personal en Jaén auspiciada por PREDIF. Aquí en Andalucía se llama CODISA PREDIF, pero es lo mismo. A esa jornada sobre la gestión de una OVI acudimos por parte de ASPAYM Madrid Javier Arroyo, por parte de ECOM Jason Galarraga, y por parte de VI Andalucía,  representando a FEVI, César Giménez. También fue mucha otra gente a exponer sus diferentes puntos de vista. Yo destaco, por encima de las demás, la magnífica exposición del profesor Antonio Iañez de la Universidad Pablo de Olavide.

Aparte de las consabidas y habituales ausencias (Gonzalo Rivas entre otros) la función fue la habitual cansina sucesión de ponencias sobre un derecho totalmente desconocido en esa ciudad andaluza. El evento se dirigía principalmente a trabajadores sociales, pero fue notable la presencia también de personas con diversidad funcional, lo que es de agradecer. Resulta agradable dar a conocer a personas también discriminadas por su funcionamiento sus derechos, aunque los ponentes muestren algunas diferencias entre la manera de gestionar un derecho en un lugar o en otro.

Una pequeña conclusión que yo saco de este día es que resulta notoria la baja prioridad que ocupa la asistencia personal en la agenda política, pero eso es una reflexión personal. Creo que no me equivoco demasiado al decir que no se trata en ningún caso de desconocimiento por parte de las diferentes administraciones, tampoco pueden defenderse con el pretexto tan manido de la crisis económica.

Los diferentes proyectos y programas que han surgido y se han asentado en nuestra geografía muestran unánimemente que al ejercer nuestro derecho a la asistencia personal se vive mejor, aumenta nuestra calidad de vida, la de las personas nos rodean, y además el estado o gobierno de turno se ahorra unos necesarios dinerillos. Es mi opinión que ha llegado el momento de abandonar la política (graciable) de diferentes proyectos, programas, subvenciones, etc. y dar lugar  a que la asistencia personal se convierta en la norma general en todo el estado basándose en las necesidades del “usuario” y no en su “grado de dependencia”.

Parece superfluo contar aquí el ninguneo al que viene siendo sujeta la prestación por asistencia personal en toda España. Tuvo que llegar la debacle económica española, europea y mundial para que las propias entidades del sector se dieran cuenta de que la solución a nuestros problemas de vida no puede proceder del internamiento en centros residenciales. En ellos, más que vivir se puede sobrevivir. La sustitución por un sistema digno y suficiente del apoyo de la asistencia personal autogestionada para conseguir alcanzar la vida independiente que se recoge en el artículo 19 de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad  queda patente tras una labor ingente de un grupo muy reducido de personas.

El problema, que no es tal, gira en torno a que la asistencia personal no es monopolio ni del foro, ni de la FEVI, ni de nadie. El problema, que sí es tal, es que en estos momentos hay entidades muy potentes dentro del sector que intentan utilizar su posición dominante para monopolizar un servicio y un derecho que pertenece sola y exclusivamente al individuo. Por todos nuestros medios hay que evitar que las diferentes asociaciones se apropien indebidamente de un derecho de todas las personas con necesidad de ese apoyo. Desde FEVI, vemos que esa apropiación indebida se está comenzando a fraguar, dejando de lado y pervirtiendo los principios del Movimiento de Vida Independiente.

Por tanto, debemos aunar nuestras fuerzas en permitir que la libertad de elección y control sea, en efecto, una realidad. Todo lo que se aleje de los principios del MVI son personalismos y una competitividad contra la que siempre nos hemos posicionado. Ha costado mucho sacrificio y esfuerzo ganar la primera batalla, sólo si persistimos en respetar los ejes establecidos en relación con la asistencia personal conseguiremos vencer la guerra que nos han declarado.

domingo, 17 de mayo de 2015

Ideas para mejorar Málaga





Esta es una breve e incompleta aportación de César en el ámbito de la movilidad y la accesibilidad ante los próximos comicios a celebrar en Málaga.
Mi único medio de hacer llegar estas reflexiones a los partidos políticos son las redes sociales y mi blog personal. Así que iré al grano no si antes aclarar que mis ideas están francamente subdesarrolladas y en un desorden bastante típico de mi persona.
Me llama la atención que la última ordenanza de accesibilidad para Málaga date de 2004. Algunas leyes han aparecido desde entonces que deben incorporarse a la ordenanza. Pero la inexistencia de una ordenanza no es tan grave como la falta de un plan estratégico global sobre accesibilidad. Dicho plan estratégico daría cierto orden y concierto a las innegables actuaciones de la autoridad local.
En este mismo sentido, pero en el área de movilidad –estrechamente vinculada a la accesibilidad- resulta incomprensible la errática política de acumulación de carriles bici  en ciertos lugares. Extraña más todavía la acumulación de carriles bici, líneas de autobús, metro y construcción de aparcamientos públicos. El ciudadano malagueño no tiene claro lo que se está fomentando de este el ayuntamiento. Se pregunta si la apuesta se decanta por el transporte privado, público, motorizado o sin motorizar.
Por abundar más en el asunto de los carriles bici, se sitúan  en lugares del extrarradio de la ciudad en su mayoría. Bien es verdad  que también existen en sitios céntricos y más “antiguos”.  Sin embargo, no parece lícita la convivencia de la circulación simultánea y en  el mismo lugar  de dichos vehículos y peatones. Esto supone un innegable peligro para ambas partes. Veo la necesidad de de hacer cumplir a vehículos motorizados y a bicicletas el actual código de circulación.
Pero la llave que tiene el ayuntamiento para hacer cumplir la legislación tanto en lo referente a movilidad como a accesibilidad son la inspección, la sanción, y el poder emitir o denegar licencias.  Son necesarias revisiones regulares de edificios, comercios, calles, vehículos de todo tipo (pienso en el taxi) para otorgarles la posibilidad de abrir y mantenerse en funcionamiento para el público.  No hay que tener miedo ni complejos para sancionar a quien no cumpla las normas establecidas por diferentes leyes, haciendo oídos sordos a quienes hablen de un supuesto afán recaudatorio o confiscatorio por parte de la autoridad local.
Hasta llegar a tomar dichas medidas sin riesgo para las fuerzas de seguridad, hay que tener bien barrida la propia casa de uno. Me refiero a que, por ejemplo, nadie pueda echarle en cara al municipio que tal calle no está debidamente dotada de un rebaje con cota cero.
Algún apunte más  señala la prioridad de  señalar correctamente los mapas de la ciudad, tanto para personas con baja visibilidad, ciegas, extranjeras, o con necesidad de iconos. También se aprecia la impericia a la hora de informar a las personas ciegas en los medios de transportes urbanos e interurbanos. Una ciudad que aspira a ser la capital europea de accesibilidad y un referente cultural para el país no puede permitirse carecer de más de una biblioteca pública en el distrito 1, y que la que existe no sea plenamente accesible (calle Ollerías).  Aunque los baches en pasos de peatones como el que va desde la plaza de la Marina al paseo del Parque me resulten sumamente incómodos y evitables, en caso de que favorezcan a alguien,  este estilo de paso de peatones se debería generalizar.  Ciertamente favorecería a las personas  ciegas y con baja visibilidad un cambio general de pavimento y color del mismo.
Gracias por atender estas reflexiones. Suerte en los comicios.

jueves, 7 de mayo de 2015

viernes, 27 de marzo de 2015

Comunicado de la Familia López Reduello en relación con el comentario aparecido en prensa

Me entero con vergüenza de lo que me cuenta mi hija, que está en ese colegio. Me dice que los compañeros de clase de la niña la tienen calada perfectamente y saben lo que hay que hacer para provocarle una crisis "y que monte un pollo para no dar clase" y me cuenta que dicen que "luego, si haces que te empuje o te insulte o algo, la regañan más y se pone peor y se monta más todavía y no se da clase." De piedra me he quedado y no paro de pensar en la familia de esa niña y lo ciegos que hemos estado los demás padres.



De ser cierto lo expuesto en el comentario y ante la gravedad de los hechos, Queremos agradecer primero su valentía a la persona que lo emite y felicitarle por el hecho de que su hija es capaz de identificar el bien del mal en esta situación y el beneficio para todos los niños y las niñas de que esta circunstancia salga a la luz y se pueda actuar en consecuencia.
En este hecho, que será debidamente tratado por los cauces apropiados, nuestra inquietud está ahora en la infancia. ROGAMOS ENCARECIDAMENTE QUE NO SE SEÑALE NI CULPABILICE POR PARTE DE NADIE A LOS NIÑOS Y A LAS NIÑAS MÁS ALLA DE LOS HECHOS EXPUESTOS POR ESTE VALIENTE LECTOR. NO QUEREMOS NI APROBAMOS COMENTARIOS ADICIONALES ACERCA DE LA MÁS MÍNIMA RESPONSABILIDAD FINAL DE UN NIÑO O UNA NIÑA EN ESTE ASUNTO. HAY QUE PROTEGER A LA INFANCIA. El lector que comenta expone un hecho con valentía, y nuestra lectura es que el responsable de esta presunta situación de bulliing, de confirmarse, desde luego no son los niños de 9-10 años, Sino quienes les han educado así y han permitido este ambiente tóxico para la infancia.
Desde nuestra postura han sido presuntamente expuestos a una dinámica de segregación, exclusión y dejadez en el centro escolar que han interiorizado y que ha llegado al seno de familias capaces de orquestar una huelga con ellos. Se dice que "Los niños nos aprenden a nosotros" y desde nuestra postura han aprendido de los adultos a la vista de las situaciones a las que han estado expuestos a retirar de su compañera el atributo de compañera y niña para convertirla en un instrumento. Todo esto ha sido puesto en conocimiento de la Justicia y es ella la que debe decidir. Sin olvidar que las labores de "mediación" en "intervención " están siendo realizadas por la misma administración que ha permitido esta situación, esperamos de los profesionales que están con ellos que presten la debida atención a esta terrible circunstancia.

lunes, 23 de febrero de 2015

El peligroso estigma de las etiquetas



Estos últimos días y semanas me ha estado acosando la idea de que los espacios y entornos en los que nos desenvolvemos han ido menguando a lo largo de los años. Ello ha traído unas consecuencias inesperadas.  Y estoy pensando en los lugares en los que jugaba la generación anterior a la mía, la mía propia, y la de nuestros descendientes. Ocurre que creo que ello ha repercutido de una manera importante en nuestro gasto de energía y en la atención que le podemos prestar a diferentes asuntos.

Así, por ejemplo, muchas veces les he escuchado a mis mayores que iban a jugar a cualquier sitio del pueblo y las afueras, sin vigilancia alguna por parte de sus padres. En mi época infantil, la pandilla bajaba al patio de la casa a jugar al futbol y al baloncesto, al pilla pilla y a lo que fuera, y de vez en cuando, los más imprudentes íbamos a los edificios aledaños (en un tiempo en el que extrañamente muchos hoteles se incendiaron) a trastear en piscinas vacías o investigar interiores tiznados. Años después, observo a los hijos de mis hermanos, vecinos, y amigos varios jugar en su propio domicilio o en el exterior pero siempre bajo la atenta mirada  de sus progenitores. 

A mi modesto entender, sin ser psicólogo ni pedagogo, esta transformación ha sucedido por un par de razones. Mucho tiene que ver el diseño de nuestros pueblos y ciudades que favorece la proliferación de vehículos motorizados (coches). También hay que señalar la enorme sensación de falta de seguridad producida por estos vehículos y por personajes de diversa calaña que ponen en guardia a los padres de los niños, favoreciendo una protección que muchos calificaremos de excesiva. Pero reconozco que lo anteriormente dicho se pronuncia por alguien que lo ve todo desde fuera. 

Antes de proseguir quiero puntualizar que me referiré a chicos en edades anteriores a la pubertad, una preadolescencia en la que se suma el consumismo imperante con un afán de compra casi compulsiva desconocida hasta ahora. Pero ese es otro cantar que poco tiene que ver con el que estoy tratando en estas líneas.  

Hecho este inciso, debe quedar claro que es mi sospecha que el déficit de atención y la hiperactividad infantil en edades tempranas son en parte producto de esta sobreprotección paternal. Las consecuencias en el entorno familiar, en la escuela y en la sociedad en general son patentes. Sin duda, otros factores influyen en trastornos y supuestos trastornos de nuestros niños, como pueden ser la alimentación, la contaminación ambiental, la falta de conciliación familiar y laboral que lleva a un tardío nacimiento de bebés, y más. 

Volviendo al asunto que llevamos entre manos, en muchas ocasiones diagnosticar y poner una “etiqueta” a estos niños por parte de sus padres y de la comunidad educativa les da una seguridad aparente justificando un trato diferenciado hacia ellos y determinando tratamientos pseudo-terapéuticos con el único propósito de pretender favorecer el mejor interés del niño. 

Como acabo de indicar, etiquetar es cómodo, sencillo y una tendencia irrefrenable por parte de los mayores. Sin embargo, estos actos de etiquetado pueden acarrear consecuencias estigmatizantes de un calibre desconocido, o más bien conocido para quienes consideramos que convivir con un estigma resulta complicado y dañino. 

Lo que nunca hay que hacer es rebajar las expectativas depositadas en nuestros jóvenes  por causa del etiquetado, y no hay que cargar excesivamente de trabajo al niño, sin olvidar que la tarea principal de un menor es, precisamente y hasta la extenuación, el juego. Lo raro sería encontrar un niño que no se hartara de hacer gamberradas o trastadas ni de ser un travieso.