sábado, 19 de mayo de 2012
EL PASEO “UNA CIUDAD PARA TODOS” SUSPENDIDO EN SU TRAMO FINAL DEBIDO A LOS PROBLEMAS DE ACCESIBILIDAD UNIVERSAL ENCONTRADOS EN LA CALLE BAÑOS
La mañana del 19 de mayo ha tenido lugar el Primer Paseo “Una Ciudad Para Todos” destinado a
reivindicar la accesibilidad universal en todos los espacios y transportes públicos de Sevilla. Este
acto reivindicativo ha comenzado en La Campana a las 11:45 horas con la presentación de la
actividad y la reivindicación de una ciudad basada en el diseño para todos y en el respeto por las
normativas existentes en accesibilidad universal por parte de las entidades organizadoras, la
Asociación de Peatones de Sevilla, la Asociación de Usuarios de Perros Guía (AUPGA) y la
Asociación Vida Independiente Andalucía (VIAndalucía).
Las más de sesenta personas que han participado en la marcha peatonal han tenido que recorrer
itinerarios inaccesibles con numerosas barreras arquitectónicas que han dificultado el paseo de
manera que los propios asistentes han tenido que colaborar en numerosas ocasiones para ayudar a
las personas que acudían en sillas de ruedas a bajar y subir los escalones sin rebaje situados en los
pasos de peatones, algo que se ha producido nada más iniciarse el paseo en la propia Plaza del
Duque. El colectivo de personas invidentes también han encontrado importantes problemas de
movilidad como la presencia de papeleras mal situadas, la falta de señales podotáctiles o la propia
estreches de las aceras.
La experiencia ha servido no sólo para evidenciar los problemas que viven a diario las personas con
diversidad funcional (discapacidad) sino también para reivindicar la creación de un centro más
adecuado a las necesidades de los peatones. Los asistentes entre los que se encontraban vecinos
del centro y de otros barrios de Sevilla, niños y niñas de diferentes edades e incluso padres y madres
con coches para bebes, han comprobado los problemas de inseguridad vial derivados de compartir
la calzada con automóviles y otros vehículos a motor sin ningún tipo de límite de velocidad, motivo
por el que han solicitado medidas como la restricción del tráfico privado a determinadas horas o la
reducción de la velocidad con la creación de calles 30 y zonas residenciales limitadas a 10 – 20
kilómetros hora.
Durante el transcurso del recorrido estuvieron presentes tanto el portavoz socialista del Ayuntamiento
de Sevilla, Juan Espadas, como la portavoz adjunta de IU en el Consistorio, Josefa Medrano, quienes
coincidieron con los asistentes en la necesidad de recuperar el centro para las personas a través del
cumplimiento transparente de las normativas de accesibilidad universal y de la creación de los
itinerarios peatonales presentes en el PGOU.
El PRIMER PASEO “UNA CIUDAD PARA TODOS” NO LLEGA AL FINAL DE SU TRAYECTO
Tras recorrer un itinerario peatonal de menos de 500 metros en los que los asistentes encontraron
importantes barreras arquitectónicas a través de la Plaza del Duque, Trajano, San Miguel, Jesús del
Gran Poder, Las Cortes y Plaza de La Gavidia, el paseo de internó en la calle Baños con grandes
dificultades debidas a la existencia de numerosos vehículos que en ese momento accedían al
aparcamiento rotatorio del Duque, circunstancia que unida a la inexistencia de itinerarios peatonales
accesibles, ha obligado a los asistentes a cortar durante unos minutos el tráfico hasta permitir la
marcha de los asistentes,hasta la confluencia con la calle Jesús de la VeraCruz
lugar en el que las
entidades organizadoras han decidido suspender el paseo ante las dificultades encontradas para
realizar el trayecto de una manera segura y normalizada.
Las entidades convocantes recordaron la obligatoriedad de hacer cumplir con la Convención de la
ONU de los Derechos de las Personas con Discapacidad, así como del resto normativas que regulan
las condiciones básicas de Accesibilidad Universal en los espacios públicos vigentes en la
actualidad, exigiendo la aprobación y puesta en marcha definitiva de la Ordenanza Municipal de
Accesibilidad Universal. En concreto las organizaciones reclamaron al Ayuntamiento de Sevilla el
cumplimiento y la supervisión estricta de todas las licencias de obras así como la presentación de un
plan de actuación para la creación de itinerarios peatonales accesibles que cuente con una partida
presupuestaria destinada a dicha finalidad, solicitando asimismo el control de todos aquellos
vehículos (coches, motos y bicicletas) así como del numeroso mobiliario urbano (veladores, carteles,
papeleras...) que invaden de manera permanente los itinerarios peatonales existentes. Durante la
apertura del paseo el Ayuntamiento de Sevilla estuvo representado por Juan García, Concejal del
Distrito Norte, quien aunque por motivos de agenda no pudo acompañar al resto de los asistentes
durante el recorrido por las calles del centro hispalense, ofreció su apoyo para la consecución de una
ciudad basada en el diseño para todos.
Carta abierta al Presidente del Gobierno
http://www.derechoshumanosya.org/node/1109
Estimado Señor Rajoy:
Se suele añadir al sustantivo “sequía”, el adjetivo “pertinaz”. Así, ya apenas se entiende la palabra sequía por sí sola, mientras pertinaz apenas se usa en otro contexto que no sea el de acompañar a la palabra sequía. Es una de las cosas que tiene el lenguaje: cambia y evoluciona en lugar de estancarse o retroceder. Pero, por ir al grano, la sequía en este caso, además de ser pertinaz, es insoportable.
Convendrá conmigo (o no) en que gran parte del Estado de bienestar ha saltado por los aires, sin embargo, todavía ingenuos como yo creemos que vivimos en un Estado de derecho. Si esto no fuera así, reinaría el caos, y eso no beneficia a nadie.
Usted me podrá negar que el Estado de bienestar prácticamente haya desaparecido, sin embargo, no podemos afirmar con certeza que habitamos en un país que se rige por sus Leyes, compromisos internacionales y Constitución, cuando el propio Estado o autoridad que las dicta, incumple por sistema gran parte de los convenios y reglas que él mismo se ha comprometido a llevar a cabo.
En el caso de los Derechos Humanos de las Personas con Diversidad Funcional, ya es hora de que se quiten la máscara tanto usted como el resto de la casta política que nos ha tocado padecer. En cuanto a diseño universal, que comprende vivienda, transportes públicos, locales comerciales, y en general bienes y productos, existe un enciclopedismo legislativo que sólo sirve para enterrarnos en una cantidad indescriptible de normas que, en ninguna ocasión llegan a hacerse realidad.
Respecto a la asistencia personal, la inoperancia de su Gobierno y del anterior y del anterior y así, por no mencionar a las comunidades autónomas, no tiene nombre. Basta señalar que se discrimina a la persona que elige libremente vivir y participar en su comunidad, frente a la que decide (o deciden por ellas) ingresar en un centro residencial. Con la incómoda careta despojado, sepa que económicamente supone ahorro y austeridad, y genera el triple de empleo que las costosas residencias.
Por último es menester mencionar el fracaso del sistema educativo que tenemos desde hace más de un siglo (ver Ley Moyano) que, salvo ligeras modificaciones, hemos heredado generaciones de españoles. Seamos realistas, es menos costoso mantener un sistema que dos. Usted habla de herencias recibidas; le escribo como heredero.
Todo lo anterior me lleva a recordarle que cuando ocurrieron los tristes atentados del 11-s los estadounidenses no reconstruyeron las torres gemelas. Ya fuera por respeto al lugar o por motivos económicos cambiaron el ladrillo por algo bien distinto. Debemos aplicarnos el cuento para salir adelante con fuerza.
Con motivo de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, (diversidad funcional), tiene mayor motivo para volver a ponerse el disfraz de defensor de los derechos fundamentales. Nadie se lo reprochará.
Atentamente,
César Giménez Sánchez
Paraorquesta
http://www.derechoshumanosya.org/node/1110
Quedan menos de tres meses para que den comienzo los Juegos Olímpicos de Londres. Con posterioridad llegarán los Juegos Paralímpicos, algunos los llaman las olimpiadas especiales y algunos, los menos, los llamamos los juegos decimolímpicos. Esta palabra inventada se refiere a que estos juegos calificados como de segunda categoría por la inmensa mayoría reciben una cobertura mediática diez veces menor que la de los Juegos de primera. También es verdad que le proporcionan a nuestro estado patrio diez veces más medallas que los otros, sin embargo la cuantía de las becas ADO es diez veces menor. Lo único que parece similar en uno y otro caso es el espíritu deportivo, y el esfuerzo.
Pero a pesar de esta larga digresión, no trataremos aquí el tema del deporte, sino el de la música. Y es que hace un tiempo salió una conferencia que impartía el Director de Orquesta Señor Hazlewood en la que se proponía establecer una llamada paraorquesta para los próximos juegos paralímpicos a celebrar en Londres.
El que escribe estas líneas, medio zoquete él, le dirigió una carta más o menos en los siguientes términos:
Estimado Señor:
Me dirijo a usted en mi nombre y en el mío propio sin intención de crear controversia alguna respecto a su proyecto musical concerniente a los Juegos paralímpicos del próximo verano. Permítame citar sus palabras cuando expresa que planea mostrar que “la discapacidad no tiene por qué resultar un obstáculo para los niveles más altos de creatividad y los objetivos musicales”.
Observando la futura Paraorquesta Británica, primero veo que la componen seres humanos, luego me percato de que algunos son hombres y algunas son mujeres, posteriormente me doy cuenta de sus diferentes razas; son Personas con Diversidad Funcional pero lo que más me hipnotiza es el sonido de los acordes que tocan. Sólo en ese instante recuerdo expresiones como “separado no es igual” y me pregunto sobre la necesidad y relevancia de formar un conjunto especial, o si el mundo les mirará a ellos o apreciará su música.
No encuentro una respuesta, pero hay una voz dentro de mí que susurra “estos músicos solamente deberían tocar con otros sin tener en cuenta la condición de cada cual, mientras los niveles musicales de unos y otros fueran semejantes”. Me gustaría saber su opinión al respecto.
Bla bla bla, César Giménez.
Después de unos días recibí una respuesta por escrito agradeciéndome haberme dirigido a esa entidad. No se pueden divulgar los contenidos de cartas privadas de otras personas porque no es de buena educación y porque creo que va contra alguna ley. Por tanto, sólo voy a poner la contestación mía a su recepción y quien pueda y quiera, que adivine lo que me dijeron.
“Muchas gracias por su amable respuesta. Permítame, sin embargo, que ponga en duda el valor de su modo de pensar. Sin duda usted representa la corriente principal del pensamiento actual, incrustado profundamente y durante largo tiempo en nuestras mentes. Contra ese modo de pensar, usted misma observa que algo se debe hacer porque no funciona, no le convence, no satisface las necesidades de nadie.
Si no fuera por la parcela económica, asunto que todos debemos encarar, el problema ahora es exactamente el mismo que las mujeres tuvieron que resolver hace décadas. Le ruego lea su propia carta de nuevo sustituyendo toda referencia a personas con discapacidad por mujeres. Observará que el pensamiento dominante se sostiene sobre un frágil castillo de naipes. Le daré un ejemplo:
Donde dice que en las orquestas sinfónicas se puede contar con los dedos de una mano el número de músicos con discapacidad, ponga ahora que en las orquestas sinfónicas se puede contar con los dedos de una mano el número de intérpretes femeninas.
Gracias por su amabilidad”.
Le recuerdo al improbable lector que hace medio siglo las mujeres necesitaban del permiso de su marido o padre para trabajar, viajar, abrir una cuenta bancaria, y demás. El intercambio de cartas fue así de breve.
miércoles, 21 de marzo de 2012
William Kentridge en el CAC de Málaga
Desde el día de los enamorados y hasta el próximo 13 de mayo, el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) expone la obra más reciente del sudafricano. Es la primera ocasión, en España, en la que disponemos del privilegio de palpar las numerosas composiciones del autor nacido en 1.955 en Johannesburgo y afincado allí. La colección que ahora se ofrece a nuestros sentidos lleva por título “¿No se unirá usted al baile?”, sintomático ya desde el comienzo del deseo por implicar al espectador. La muestra consta de tapices, esculturas, bocetos, collages, una videoinstalación y dibujos.
Dicen que toda la exhibición gira alrededor de un tapiz elaborado expresamente para esta ocasión en el que rinde homenaje a la ciudad y a Picasso. Sin restar mérito a esta monumental pieza, se antoja una afirmación exagerada por no decir errónea. Si bien es verdad que el recorrido comienza aquí, lo cierto es que el resto de obras no se supeditan ni subordinan a este magno diseño.
Ceder a tal opinión equivaldría en cierto modo a desdeñar y menospreciar los dibujos, esculturas, etc. de William Kentridge. Cada una de las piezas de esta exposición brilla lo suficiente como para hacer que dependa de otra. Quizás aquí más que en ningún otro ámbito sea menester subrayar que el tamaño no importa siempre que la calidad de lo ofertado se imponga, como es el caso.
A este respecto, hay que mencionar el contraste entre minúsculas esculturas y grandes dibujos, por citar tan sólo unos ejemplos. Destaca la yuxtaposición en la misma sala de tales objetos. Dirigiendo nuestra mirada a las piezas escultóricas del autor, preferí alejarme unos metros para observar cada una de ellas: a cierta distancia, la pequeña forma adquiere un sentido global que se reduce a amontonamiento en amasijo de trozos metálicos de cuestionable calidad. Desde otra perspectiva su apariencia se engrandece y embellece hasta alcanzar proporciones insospechadas.
Resulta, por el contrario, indiferente la cuestión del tamaño en los dibujos. La serie más cautivadora consta de cuatro grandes representaciones de la interacción que llevan a cabo un hombre y una mujer. Impacta sobremanera la ambigüedad de los movimientos de ambos, oscilando desde la lucha pugilística hasta el más íntimo juego amoroso pasando por el baile. En cualquier caso, la secuencia seduce al que la observa.
Pero lo más llamativo y sorprendente de la muestra de Kentridge en el Centro de Arte de Málaga (para este escribano al menos) era la videoinstalación situada al final de la exposición. Esta obra cumbre dura cuatro minutos aproximadamente. En ella se mezclan diferentes músicas que transitan desde la paz a la violencia causada por la guerra. Se compone de una sucesión de dibujos pintados al carboncillo distorsionados sobre una mesa giratoria más fácilmente visibles en un cilindro central en el que la malformación desaparece. La gama de dibujos discurre entre un juguetón tiovivo hasta una terrorífica explosión bélica.
En su conjunto, el repertorio de este artista cubre la inocencia y la culpabilidad, la injusticia del Apartheid y las miserias del resto del mundo, pero también la paz. En definitiva, Kentridge refleja las dos caras que, en la actualidad, rigen en los diferentes lugares que nos rodean.
http://www.espaciopatico.com/2012/03/william-kentridge-en-el-cac-de-malaga/
Dicen que toda la exhibición gira alrededor de un tapiz elaborado expresamente para esta ocasión en el que rinde homenaje a la ciudad y a Picasso. Sin restar mérito a esta monumental pieza, se antoja una afirmación exagerada por no decir errónea. Si bien es verdad que el recorrido comienza aquí, lo cierto es que el resto de obras no se supeditan ni subordinan a este magno diseño.
Ceder a tal opinión equivaldría en cierto modo a desdeñar y menospreciar los dibujos, esculturas, etc. de William Kentridge. Cada una de las piezas de esta exposición brilla lo suficiente como para hacer que dependa de otra. Quizás aquí más que en ningún otro ámbito sea menester subrayar que el tamaño no importa siempre que la calidad de lo ofertado se imponga, como es el caso.
A este respecto, hay que mencionar el contraste entre minúsculas esculturas y grandes dibujos, por citar tan sólo unos ejemplos. Destaca la yuxtaposición en la misma sala de tales objetos. Dirigiendo nuestra mirada a las piezas escultóricas del autor, preferí alejarme unos metros para observar cada una de ellas: a cierta distancia, la pequeña forma adquiere un sentido global que se reduce a amontonamiento en amasijo de trozos metálicos de cuestionable calidad. Desde otra perspectiva su apariencia se engrandece y embellece hasta alcanzar proporciones insospechadas.
Resulta, por el contrario, indiferente la cuestión del tamaño en los dibujos. La serie más cautivadora consta de cuatro grandes representaciones de la interacción que llevan a cabo un hombre y una mujer. Impacta sobremanera la ambigüedad de los movimientos de ambos, oscilando desde la lucha pugilística hasta el más íntimo juego amoroso pasando por el baile. En cualquier caso, la secuencia seduce al que la observa.
Pero lo más llamativo y sorprendente de la muestra de Kentridge en el Centro de Arte de Málaga (para este escribano al menos) era la videoinstalación situada al final de la exposición. Esta obra cumbre dura cuatro minutos aproximadamente. En ella se mezclan diferentes músicas que transitan desde la paz a la violencia causada por la guerra. Se compone de una sucesión de dibujos pintados al carboncillo distorsionados sobre una mesa giratoria más fácilmente visibles en un cilindro central en el que la malformación desaparece. La gama de dibujos discurre entre un juguetón tiovivo hasta una terrorífica explosión bélica.
En su conjunto, el repertorio de este artista cubre la inocencia y la culpabilidad, la injusticia del Apartheid y las miserias del resto del mundo, pero también la paz. En definitiva, Kentridge refleja las dos caras que, en la actualidad, rigen en los diferentes lugares que nos rodean.
http://www.espaciopatico.com/2012/03/william-kentridge-en-el-cac-de-malaga/
domingo, 4 de marzo de 2012
Lucía y el infanticidio coherente
Lucía es mi vecina; algo le pasó cuando era muy pequeña que le ha hecho ser una niña diferente a las demás. Lucía no camina, no habla, apenas mueve los brazos, pero para muchos de nosotros es una niña muy valiosa y especial. La existencia de Lucía nos enseña nuestra propia fragilidad, nos hace más humanos, y nos hace ver que nuestra felicidad no está ligada a nuestra capacidad. Lucía se comunica muy bien; le encantan los helados y siempre está atenta a lo que hacen sus padres.
Lo que Lucía no sabe, es que en esta sociedad hay mucha gente que prefiere que no nazcan niños como ella y que, por eso, la última ley del aborto da un plazo diferente para abortar a alguien como ella; o como yo, que tengo una tetraplejia.
No nos vamos a engañar, si se da un plazo diferente para abortar personas que van nacer diferentes de la mayoría, es que la sociedad piensa que las vidas de esas personas valen menos. Hay varios motivos para que piensen eso: el más importante es que creen que Lucía y yo sufrimos por ser diferentes, que nuestra vida con lo que ellos llaman discapacidad y algunos llamamos diversidad funcional, no merece la pena ser vivida. Ellos piensan equivocadamente que estamos enfermos y que nuestra enfermedad nos hace sufrir.
Pero también hay otros motivos: por lo visto si no eres capaz de producir en esta sociedad no vales lo mismo que los demás y les resultas muy caros. A esto hay que añadir el sufrimiento y gasto que, según ellos, tienen nuestras familias porque nosotros existimos.
A Lucía, todo esto le da igual, lo más importante es que cada día recibe el amor de sus padres, que la cuidan, la llevan al cole, la llevan de vacaciones, la llevan a la piscina, le dan de comer helados cuando se porta bien, etc.
Sin embargo, a mí no me da igual. Y no me da igual, porque desde mi silla de ruedas, al otro lado del espejo, me doy cuenta de que todos aquellos que piensan eso están colaborando a construir una sociedad injusta. Injusta hoy conmigo y con Lucía, porque nuestras vidas valen menos para ellos, y porque Lucía y yo no tenemos ni los mismos derechos ni las mismas oportunidades.
Hay algo de lo que ellos no se dan cuenta: todos quieren llegar a ser mayores y es muy probable que acaben viviendo los últimos años como Lucía o como yo. Y así, sin pararse a reflexionar, están pensando que sus propias vidas valdrán menos cuando se hagan mayores.
Lo que me sorprende, es que cuando alguien escribe un artículo enfrentándoles a sus propias incoherencias, se monta un gran alboroto. Acaba de ocurrir; unos filósofos han hecho un ejercicio de coherencia filosófica y moral, y lo han publicado. Y, de repente, todo el mundo está indignado porque hablan de algo que ya se hacía en algunos sitios como Holanda: el infanticidio.
Estos filósofos, tienen unos argumentos bastante buenos. Dicen que las mismas excusas que valen para poder abortar a futuros seres humanos diferentes, como Lucía y como yo, deberían seguir siendo válidas también al poco tiempo de nacer. Dicen también que esas mismas excusas pueden ser válidas para no dejar vivir a otros niños cuyas vidas ellos piensan que sí valen como las de los demás. Y por si fuera poco, tampoco establecen un plazo en el que poder desembarazarse de todos aquellos que la sociedad cree que sufren, no son productivos, cuestan dinero a la sociedad, los que dan problemas a su familia, etc.
Yo creo que estos filósofos lo único que hacen es seguir con coherencia la línea argumental de lo que la sociedad ya piensa, hace y legisla. Proponen un infanticidio coherente. Pero claro, la sociedad no está acostumbrada a afrontar sus propias incoherencias y prefiere mirar para otro lado. Prefiere seguir pensando que la felicidad está en la capacidad, que las personas seremos eternamente jóvenes y capaces, que lo más importante en esta vida no son las personas, sino lo que hacen y para qué sirven.
A Lucía y a mí no nos van a engañar, porque nosotros ya hemos descubierto que la diversidad funcional, o lo que ellos llaman discapacidad, no es impedimento para vivir una vida plenamente feliz.
Pero a mí me fastidia más que a Lucía, porque llevo ya bastantes años escribiendo sobre las incoherencias de la sociedad y su construcción inamovible hacia el camino de la injusticia; un camino lleno de palabras vacías e incoherencias contrastadas.
Pero claro, las reflexiones desde el otro lado del espejo, como las vidas de allí, no parecen tener mucho valor. Ellos prefieren seguir construyendo una sociedad injusta cubierta de caramelo. No son conscientes de que quien siembra vientos, recoge tempestades.
Autor: Javier Romañach; activista en lucha por los derechos humanos de las personas discriminadas por su diversidad funcional (discapacidad) y experto en bioética; ha escrito varios artículos y dos libros sobre diversos temas bioéticos: “El modelo de la diversidad: bioética y los derechos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional" y "Bioética al otro lado del espejo".
Es miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad y asesor de la asociación SOLCOM
Lo que Lucía no sabe, es que en esta sociedad hay mucha gente que prefiere que no nazcan niños como ella y que, por eso, la última ley del aborto da un plazo diferente para abortar a alguien como ella; o como yo, que tengo una tetraplejia.
No nos vamos a engañar, si se da un plazo diferente para abortar personas que van nacer diferentes de la mayoría, es que la sociedad piensa que las vidas de esas personas valen menos. Hay varios motivos para que piensen eso: el más importante es que creen que Lucía y yo sufrimos por ser diferentes, que nuestra vida con lo que ellos llaman discapacidad y algunos llamamos diversidad funcional, no merece la pena ser vivida. Ellos piensan equivocadamente que estamos enfermos y que nuestra enfermedad nos hace sufrir.
Pero también hay otros motivos: por lo visto si no eres capaz de producir en esta sociedad no vales lo mismo que los demás y les resultas muy caros. A esto hay que añadir el sufrimiento y gasto que, según ellos, tienen nuestras familias porque nosotros existimos.
A Lucía, todo esto le da igual, lo más importante es que cada día recibe el amor de sus padres, que la cuidan, la llevan al cole, la llevan de vacaciones, la llevan a la piscina, le dan de comer helados cuando se porta bien, etc.
Sin embargo, a mí no me da igual. Y no me da igual, porque desde mi silla de ruedas, al otro lado del espejo, me doy cuenta de que todos aquellos que piensan eso están colaborando a construir una sociedad injusta. Injusta hoy conmigo y con Lucía, porque nuestras vidas valen menos para ellos, y porque Lucía y yo no tenemos ni los mismos derechos ni las mismas oportunidades.
Hay algo de lo que ellos no se dan cuenta: todos quieren llegar a ser mayores y es muy probable que acaben viviendo los últimos años como Lucía o como yo. Y así, sin pararse a reflexionar, están pensando que sus propias vidas valdrán menos cuando se hagan mayores.
Lo que me sorprende, es que cuando alguien escribe un artículo enfrentándoles a sus propias incoherencias, se monta un gran alboroto. Acaba de ocurrir; unos filósofos han hecho un ejercicio de coherencia filosófica y moral, y lo han publicado. Y, de repente, todo el mundo está indignado porque hablan de algo que ya se hacía en algunos sitios como Holanda: el infanticidio.
Estos filósofos, tienen unos argumentos bastante buenos. Dicen que las mismas excusas que valen para poder abortar a futuros seres humanos diferentes, como Lucía y como yo, deberían seguir siendo válidas también al poco tiempo de nacer. Dicen también que esas mismas excusas pueden ser válidas para no dejar vivir a otros niños cuyas vidas ellos piensan que sí valen como las de los demás. Y por si fuera poco, tampoco establecen un plazo en el que poder desembarazarse de todos aquellos que la sociedad cree que sufren, no son productivos, cuestan dinero a la sociedad, los que dan problemas a su familia, etc.
Yo creo que estos filósofos lo único que hacen es seguir con coherencia la línea argumental de lo que la sociedad ya piensa, hace y legisla. Proponen un infanticidio coherente. Pero claro, la sociedad no está acostumbrada a afrontar sus propias incoherencias y prefiere mirar para otro lado. Prefiere seguir pensando que la felicidad está en la capacidad, que las personas seremos eternamente jóvenes y capaces, que lo más importante en esta vida no son las personas, sino lo que hacen y para qué sirven.
A Lucía y a mí no nos van a engañar, porque nosotros ya hemos descubierto que la diversidad funcional, o lo que ellos llaman discapacidad, no es impedimento para vivir una vida plenamente feliz.
Pero a mí me fastidia más que a Lucía, porque llevo ya bastantes años escribiendo sobre las incoherencias de la sociedad y su construcción inamovible hacia el camino de la injusticia; un camino lleno de palabras vacías e incoherencias contrastadas.
Pero claro, las reflexiones desde el otro lado del espejo, como las vidas de allí, no parecen tener mucho valor. Ellos prefieren seguir construyendo una sociedad injusta cubierta de caramelo. No son conscientes de que quien siembra vientos, recoge tempestades.
Autor: Javier Romañach; activista en lucha por los derechos humanos de las personas discriminadas por su diversidad funcional (discapacidad) y experto en bioética; ha escrito varios artículos y dos libros sobre diversos temas bioéticos: “El modelo de la diversidad: bioética y los derechos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional" y "Bioética al otro lado del espejo".
Es miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad y asesor de la asociación SOLCOM
jueves, 23 de febrero de 2012
Un mal golpe en el Luis Vives
Para una persona que precisa apoyos generalizados y acuestan a las 7 de la tarde todos los días, se le hace muy difícil el ver por televisión como jóvenes de un instituto son golpeados por supuestos agentes de la autoridad. Y digo supuestos porque no apreciaba identificación alguna que los diferenciara, cuando tengo entendido que deberían estarlo y si no existe esa obligación legal ya tarda en establecerse.
Es duro el ver como son golpeadas personas que pueden valerse por sí mismas y andar, correr, ir donde les da la gana, rascarse la nariz cuando les pica,… pensar que cualquiera de esos golpes pueden aumentar la carga que para la sociedad suponemos los discapacitados, disparando el gasto público, el déficit,…. Debería de llevarnos a tomar medidas contra los responsables de ese incremento de gasto totalmente evitable.
Sí, sí, ya sé que parece que lo que pretendo es que no aumente el número de cascaos porque tocamos a menos recursos por cabeza, quizá porque viene a mi memoria la foto de Sebas en su silla de ruedas debajo de un policía con la defensa en alto, que saltó a los medios con motivo del 15M en Barcelona el pasado 27 de mayo, si un golpe lo deja peor que está apaga y vámonos. También influye en mi ánimo que mi sobrina va a ese Instituto, en el que yo me examiné libre de bachiller al final de los 60, y haya estado expuesta a un cambio en su vida que para nadie deseo.
No me extraña la especial sensibilidad de los alumnos del Luis Vives, recuerdo el corte de luz que la compañía eléctrica efectuó en febrero de 2005, que obligó a la intervención del presidente de la Generalitat para restablecerla, aquello hizo salir a la luz pública que ninguno de los aseos funcionaba y los alumnos tenían que salir del instituto para hacer sus necesidades.
De todas formas con la integridad física, la mucha o poca que se tenga, no debe de jugar nadie y menos las personas con responsabilidad. Anda la gente clamando para que dimita la responsable, disiento, el verbo dimitir no se conjuga en España, aquí lo que procede en este momento es el cese, la concesión de la medalla al Merito Civil y un nombramiento en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
De los diputados espero la misma cordura que he visto en las declaraciones del SUP y que en sede parlamentaria el responsable diga quién es el responsable de que supuestos policías que lucen la bandera de España en un brazo no vayan debidamente identificados, porque me pareció impresentable que un cargo policial dijera en una comparecencia que el fiscal y el juez decidirían si había habido una actuación ilegal y delimitarían responsabilidades. ¿Cómo van a delimitarse responsabilidades si no se puede identificar a quien puede haber cometido un exceso? O el responsable de lo que haga cualquiera de ellos es quien les manda, en cuyo caso ya ha tenido tiempo para dimitir.
"Todos debemos hacer un esfuerzo y tirar del carro porque es la hora de la tranquilidad y la serenidad. Si todos actúan con mesura, esta situación no va a repetirse". Todas las semanas hay personas que pierden su autonomía por golpes ocasionados por accidentes de tráfico; cuidado con los golpes que no es cuestión de que se hagan campañas en las que un policía acompañado de una persona en silla de ruedas se dirige a un manifestante para decirle que a él le cambió la vida por asistir a una protesta y que ya somos bastantes para lo poco que se destina a los que no podemos rascarnos la nariz.
Valencia, 22 de febrero de 2012
Vicente Valero Sanchis
Velador por el cumplimiento de la Convención
sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Es duro el ver como son golpeadas personas que pueden valerse por sí mismas y andar, correr, ir donde les da la gana, rascarse la nariz cuando les pica,… pensar que cualquiera de esos golpes pueden aumentar la carga que para la sociedad suponemos los discapacitados, disparando el gasto público, el déficit,…. Debería de llevarnos a tomar medidas contra los responsables de ese incremento de gasto totalmente evitable.
Sí, sí, ya sé que parece que lo que pretendo es que no aumente el número de cascaos porque tocamos a menos recursos por cabeza, quizá porque viene a mi memoria la foto de Sebas en su silla de ruedas debajo de un policía con la defensa en alto, que saltó a los medios con motivo del 15M en Barcelona el pasado 27 de mayo, si un golpe lo deja peor que está apaga y vámonos. También influye en mi ánimo que mi sobrina va a ese Instituto, en el que yo me examiné libre de bachiller al final de los 60, y haya estado expuesta a un cambio en su vida que para nadie deseo.
No me extraña la especial sensibilidad de los alumnos del Luis Vives, recuerdo el corte de luz que la compañía eléctrica efectuó en febrero de 2005, que obligó a la intervención del presidente de la Generalitat para restablecerla, aquello hizo salir a la luz pública que ninguno de los aseos funcionaba y los alumnos tenían que salir del instituto para hacer sus necesidades.
De todas formas con la integridad física, la mucha o poca que se tenga, no debe de jugar nadie y menos las personas con responsabilidad. Anda la gente clamando para que dimita la responsable, disiento, el verbo dimitir no se conjuga en España, aquí lo que procede en este momento es el cese, la concesión de la medalla al Merito Civil y un nombramiento en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
De los diputados espero la misma cordura que he visto en las declaraciones del SUP y que en sede parlamentaria el responsable diga quién es el responsable de que supuestos policías que lucen la bandera de España en un brazo no vayan debidamente identificados, porque me pareció impresentable que un cargo policial dijera en una comparecencia que el fiscal y el juez decidirían si había habido una actuación ilegal y delimitarían responsabilidades. ¿Cómo van a delimitarse responsabilidades si no se puede identificar a quien puede haber cometido un exceso? O el responsable de lo que haga cualquiera de ellos es quien les manda, en cuyo caso ya ha tenido tiempo para dimitir.
"Todos debemos hacer un esfuerzo y tirar del carro porque es la hora de la tranquilidad y la serenidad. Si todos actúan con mesura, esta situación no va a repetirse". Todas las semanas hay personas que pierden su autonomía por golpes ocasionados por accidentes de tráfico; cuidado con los golpes que no es cuestión de que se hagan campañas en las que un policía acompañado de una persona en silla de ruedas se dirige a un manifestante para decirle que a él le cambió la vida por asistir a una protesta y que ya somos bastantes para lo poco que se destina a los que no podemos rascarnos la nariz.
Valencia, 22 de febrero de 2012
Vicente Valero Sanchis
Velador por el cumplimiento de la Convención
sobre los derechos de las personas con discapacidad.
lunes, 20 de febrero de 2012
La educación inclusiva y la diversidad funcional
http://www.social.cat/opinio/2700/leducacio-inclusiva-i-la-diversitat-funcional
Versión en castellano de Antonio Centeno Ortiz, autor del texto.
Todos los indicadores apuntan a una clara exclusión social de las personas con diversidad funcional. Respecto la población general las tasas de paro, de analfabetismo o de riesgo de sufrir violencia son muy superiores, mientras que las ratios de acceso a estudios no obligatorios, de renta, de actividad, de acceso a la vivienda o a la participación política resultan claramente inferiores. No estamos ante un "colectivo de individuos que tienen problemas personales por su manera de ser", sino ante un sistema social con estructuras y dinámicas discriminatorias, segregadoras y opresoras, en el que hablar de igualdad de oportunidades debería sonrojar a más de uno. Por tanto, necesitamos un cambio sistémico en las políticas y en su sustrato ideológico, en la manera de mirar y valorar la diversidad humana en general y la diversidad funcional en particular. Ante tamaño desafío hay que reflexionar sobre los dos elementos de socialización más potentes que existen; la cultura (muy especialmente la televisión) y la educación.
En el ámbito de la educación hay que diferenciar entre educación especial (el alumnado es segregado en función de sus características personales), la integración escolar (los alumnos deben adaptarse al sistema, con algunos apoyos, a menudo insuficientes) y la educación inclusiva (la totalidad del sistema, incluyendo formación del profesorado y procesos pedagógicos, se adapta a toda la diversidad humana) La potencia del modelo de educación inclusiva radica en que no es tanto un fin como un medio. La urgencia vital de garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la educación de la infancia con diversidad funcional facilita caer en la tentación de justificar los atajos segregacionistas de la educación especial y la hipocresía estigmatizadora de la integración escolar. Sólo cuando somos conscientes de la necesidad ineludible de transformar globalmente el sistema educativo para que todas las personas aprendan a ser desde la experiencia de convivir con la diversidad humana en todas sus expresiones podemos visualizar la educación inclusiva como un potente medio para tal fin. Los valores no se interiorizan sólo con discursos y textos didácticos, sino compartiendo risas, mocos, bocatas de nocilla...
Respecto a las leyes que deberían garantizar la educación inclusiva, el "Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad" de la ONU, en sus conclusiones sobre el informe presentado por España, afirma que "el Comité está preocupado por la aplicación de estas leyes en la práctica, en vista de los casos de falta de plazas razonables, de la segregación y la exclusión continua, de los argumentos financieros utilizados como justificación para la discriminación, y de los casos de niños matriculados en educación especial en contra de los deseos de sus padres. El Comité observa con preocupación que los padres que recurren la derivación de sus hijos con discapacidad a centros de educación especial, no tienen ninguna posibilidad de apelación y que su única alternativa es educar a su propio costo, o pagar por el ajuste razonable de su hijo en el sistema de educación regular", por lo que recomienda a España "Incrementar sus esfuerzos para realizar los ajustes razonables en educación, la asignación de recursos financieros y humanos suficientes para aplicar el derecho a la educación inclusiva; prestando especial atención a estudiar la disponibilidad de profesores con cualificación de especialista; y garantizando que los departamentos educativos de los gobiernos locales entiendan sus obligaciones bajo la Convención y actúen en conformidad con sus disposiciones"
Esta grave situación deriva de causas estructurales, especialmente la tolerancia legislativa de una doble red educativa que segrega en función de las características personales del alumnado (artículo 74.1 de la LOE, artículo 81.4 de la LEC), y puede visualizarse con claridad en los casos concretos que recogen los informes de Solcom 2010 y 2011 y en el “Libro rojo de la educación española”. Si queremos un sistema educativo mejor preparado para abordar la realidad del siglo XXI éste debe ser inclusivo, y eso pasa por introducir cambios legislativos, mejorar la formación del profesorado y dotar de medios técnicos y humanos las escuelas. Necesitamos un proceso de transición, con calendario y presupuesto, de manera que los centros de educación especial dejen de ser un lugar para niños y niñas con diversidad funcional y se conviertan en espacios de apoyo, formación y coordinación para el profesorado, acabando así con la segregación y facilitando transformar la escuela integradora en escuela inclusiva. En educación, como en todo aquello que resulta fundamental para la igualdad, la justicia y la libertad, no valen medias tintas.
Versión en castellano de Antonio Centeno Ortiz, autor del texto.
Todos los indicadores apuntan a una clara exclusión social de las personas con diversidad funcional. Respecto la población general las tasas de paro, de analfabetismo o de riesgo de sufrir violencia son muy superiores, mientras que las ratios de acceso a estudios no obligatorios, de renta, de actividad, de acceso a la vivienda o a la participación política resultan claramente inferiores. No estamos ante un "colectivo de individuos que tienen problemas personales por su manera de ser", sino ante un sistema social con estructuras y dinámicas discriminatorias, segregadoras y opresoras, en el que hablar de igualdad de oportunidades debería sonrojar a más de uno. Por tanto, necesitamos un cambio sistémico en las políticas y en su sustrato ideológico, en la manera de mirar y valorar la diversidad humana en general y la diversidad funcional en particular. Ante tamaño desafío hay que reflexionar sobre los dos elementos de socialización más potentes que existen; la cultura (muy especialmente la televisión) y la educación.
En el ámbito de la educación hay que diferenciar entre educación especial (el alumnado es segregado en función de sus características personales), la integración escolar (los alumnos deben adaptarse al sistema, con algunos apoyos, a menudo insuficientes) y la educación inclusiva (la totalidad del sistema, incluyendo formación del profesorado y procesos pedagógicos, se adapta a toda la diversidad humana) La potencia del modelo de educación inclusiva radica en que no es tanto un fin como un medio. La urgencia vital de garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la educación de la infancia con diversidad funcional facilita caer en la tentación de justificar los atajos segregacionistas de la educación especial y la hipocresía estigmatizadora de la integración escolar. Sólo cuando somos conscientes de la necesidad ineludible de transformar globalmente el sistema educativo para que todas las personas aprendan a ser desde la experiencia de convivir con la diversidad humana en todas sus expresiones podemos visualizar la educación inclusiva como un potente medio para tal fin. Los valores no se interiorizan sólo con discursos y textos didácticos, sino compartiendo risas, mocos, bocatas de nocilla...
Respecto a las leyes que deberían garantizar la educación inclusiva, el "Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad" de la ONU, en sus conclusiones sobre el informe presentado por España, afirma que "el Comité está preocupado por la aplicación de estas leyes en la práctica, en vista de los casos de falta de plazas razonables, de la segregación y la exclusión continua, de los argumentos financieros utilizados como justificación para la discriminación, y de los casos de niños matriculados en educación especial en contra de los deseos de sus padres. El Comité observa con preocupación que los padres que recurren la derivación de sus hijos con discapacidad a centros de educación especial, no tienen ninguna posibilidad de apelación y que su única alternativa es educar a su propio costo, o pagar por el ajuste razonable de su hijo en el sistema de educación regular", por lo que recomienda a España "Incrementar sus esfuerzos para realizar los ajustes razonables en educación, la asignación de recursos financieros y humanos suficientes para aplicar el derecho a la educación inclusiva; prestando especial atención a estudiar la disponibilidad de profesores con cualificación de especialista; y garantizando que los departamentos educativos de los gobiernos locales entiendan sus obligaciones bajo la Convención y actúen en conformidad con sus disposiciones"
Esta grave situación deriva de causas estructurales, especialmente la tolerancia legislativa de una doble red educativa que segrega en función de las características personales del alumnado (artículo 74.1 de la LOE, artículo 81.4 de la LEC), y puede visualizarse con claridad en los casos concretos que recogen los informes de Solcom 2010 y 2011 y en el “Libro rojo de la educación española”. Si queremos un sistema educativo mejor preparado para abordar la realidad del siglo XXI éste debe ser inclusivo, y eso pasa por introducir cambios legislativos, mejorar la formación del profesorado y dotar de medios técnicos y humanos las escuelas. Necesitamos un proceso de transición, con calendario y presupuesto, de manera que los centros de educación especial dejen de ser un lugar para niños y niñas con diversidad funcional y se conviertan en espacios de apoyo, formación y coordinación para el profesorado, acabando así con la segregación y facilitando transformar la escuela integradora en escuela inclusiva. En educación, como en todo aquello que resulta fundamental para la igualdad, la justicia y la libertad, no valen medias tintas.
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