Tweet El Cea

domingo, 27 de septiembre de 2009

Carta no publicada a la Revista Viajar



Estimado señor director:
A mediados de septiembre realicé una escapadita a Madrid. En primer lugar debo agradecer a mi hermano y mi recién estrenada cuñada el haberme llevado allí. Por las dificultades tanto en el transporte ferroviario como aéreo como en autobús, y las complicaciones para encontrar un alojamiento en la capital del reino, me habria resultado imposible acudir a esa magna ciudad sin la colaboración de mis familiares.
La cita la había realizado el Foro de Vida Independiente para marchar por la calle Atocha con miras a que las personas con diversidad funcional nos hiciéramos visibles la tarde del 12.
El viaje en coche fue largo pero, como yo no conduzco, no se me hizo pesado en absoluto. Salimos de Málaga el viernes después de almorzar. El sábado, día en que comenzaba la tercera red de marchas por la visibilidad de las personas con diversidad funcional teníamos la mañana libre para hacer un poco de turismo.
Lo cierto es que Madrid siempre me había parecido un poco antipática por su tamaño. Es tan grande todo que me hace sentir como una hormiguita. Decidimos visitar la menor cantidad de monumentos posible. Dimos una vuelta sólo por el CAC Reina Sofía.
A mí basta con plantarme ante el Guernica para quedarme ante él durante largo tiempo como embobado. Y eso mismo hicieron mis familiares mientras ellos admiraban joyas de Dalí, Miró, Goya, Gris y otros. Tras esta visita al museo, comimos en la calle Embajadores, un deleite de comida, tanto por la compañía como por el barrio.
A las seis de la tarde, comenzó la marcha por la que habíamos viajado. Sobre las nueve ya nos encontrábamos afónicos de gritar, cantar y reir. Madrid ya no me cae antipática.
Atentamente,
César Gimémez Sánchez.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Sonrisas y Lágrimas

En Bélgica no corren tras los trenes.
De vez en cuando sonríen y bailan.


martes, 22 de septiembre de 2009

domingo, 20 de septiembre de 2009

NYT

Traducción gentileza del sr. García.
Noticia original en inglés pinchando aquí.


Ayudando a los mayores a dejar las Residencias, por un Hogar

Walter Brown fue trasladado a una vivienda pública después de haber pasado dos años en una Residencia.

Por John Leland

Publicado: 18 de septiembre de 2009

PHILADELPHIA - Walter Brown nunca quiso vivir en una residencia, pero cuando sufrió un ataque hace dos años, no tuvo mayores opciones. El Sr. Brown, de 72 años, no podía caminar, mover el brazo izquierdo o transferirse a sí mismo a su silla de ruedas.

Walter Brown dijjo después de un momento, que estar en una residencia "Era como estar en la cárcel." Ahora, el "Tiene más confianza en el futuro."

Elizabeth Kamara estuvo en una residencia, y dice de su actual piso, "Éste es un hogar; soy libre."

"Era como estar en la cárcel," dijo el Sr. Brown una tarde reciente. "En la residencia tienes que hacer lo que te dicen cuando te lo dicen, ir a la cama cuando te lo dicen, comer lo que quieren que comas. La comida era terrible."

Pero no hace mucho, trabajadores del estado [Pennsylvania] ayudaron al Sr. Brown a encontrar un piso de dos recámaras en viviendas públicas de aquí, que comparte con su hija. "Sencillamente me pone más relajado, con más confianza en mí mismo", decía, hablando con alguna dificultad, pero con una amplia sonrisa. "Más confiado en el futuro."

Un número creciente de estados de la unión están acercándose a personas como el Sr. Brown, que ha estado en residencias por más de seis meses, teniendo como diana refutar la noción de que una vez que las personas se han trasladado a una residencia, estarán allí para siempre. Desde 2007, MedicAid [el Programa de Salud de los Estados Unidos para personas de escasos recursos] ha formado equipo con 29 estados de la unión para financiar tales programas, permitiendo a las personas mayores de bajos ingresos y a personas con discpacidades, recibir muchos servicios en sus propios hogares.

El programa en Pennsylvania dota hasta con $4.000 [us dls] en gastos de mudanza, incluyendo una suma para mobiliario y reformas a los pisos, y el Sr. Brown tiene una ayuda sanitaria a domicilio todas las mañanas y un gestor de los cuidados, para servicios como fisioterapia. Los nuevos programas, financiados en gran parte con $1,75 billones de dólares de MedicAid, son un agudo parteaguas en relación con prácticas del pasado, en las que MedicAid prácticamente guiaba a las personas a las residencias.

MedicAid tiene una propensión institucional muy marcada en favor de las residencias," aún para gente que no las necesita, decía Gene Coffey, un abogado del personal del National Senior Citizens Law Center [Centro Legal para los Ciudadanos Mayores de la Nación], organización sin ánimo de lucro. "La legislación federal obliga a los estados de la unión a proveer servicios residenciales. No están obligados a dar servicios a domicilio o comunitarios de base."

Para el Sr. Brown, la transición a su propio hogar le ha cambiado la vida, decía. Ahora, con su silla de ruedas motorizada, cruza la ciudad en autobuses públicos para visitar amigos en otros barrios.

"Es una gran sensación," decía. "En la residencia me levantaba a las 5 de la mañana, luego, el resto del día era sólo ver la TV o la reproductora de vídeos. Quería ser capaz de salir y ver gente, ver el mundo. No quería estar confinado. Ahora voy donde quiero."

Los estados de la unión y el gobierno federal desean ahorrar dinero, aunque la investigación acerca de reducción de costos no se ha concluído hasta ahora. Un estudio reciente de investigadores de California, en San Franciso, descubrió que la ayuda a domicilio les cuesta a los contribuyentes $44.000 dls menos al año que la estancia en una residencia --aunque esta cifra no puede ser usada para estimar los ahorros totales, porque a menudo, los servicios a domicilio sustituyen los cuidados familiares, no los cuidados en una residencia.

Alrededor de 1,5 millones de americanos viven en residencias

"Es sorprendente qué tan rápido la gente puede ir a dar a una residencia," decía Jean Janik, la directora de opciones de vida comunitaria en la no lucrativa Corporación para la Tercera Edad de Philadelphia. "Digamos que eres un hombre soltero que sufre un ataque, y necesitas ir a una residencia a rehabilitación. Eres mayor, de modo que no te recuperas muy pronto. Después de 60 días, Medicare [el programa de seguridad social del gobierno de los Estados Unidos que provee cobertura a gente de 65 y mayores] deja de sufragar los gastos y necesitas una subvención de MedicAid para poder seguir en la residencia. Entonces tu dinero de la Seguridad Social irá a parar a la residencia."

Muchos pierden sus pisos y el apoyo regular de sus familiares, dijo la Sra. Janik.

"Nos encontramos con gente que dice, 'Fui al hospital y de los siguiente que me entero es que aquí estoy. No sé que sucedió con mi piso.'" La Sra. Janik agregó, "Vamos a indagar, y no está a su nombre. Especialmente si no tienen un fuerte sistema de apoyo familiar en el lugar. Mucha gente sólo piensa, el tío Joe se cayó y se rompió la cadera y ahora está en una residencia, sea, allí es donde se quedará. La gente no se da cuenta que puede obtener servicios domiciliarios."

Cada estado participante ha diseñado sus propio programa, llamado El Dinero Sigue a la Persona. El gobierno federal, que comparte los costos del MedicAid, aporta financiamiento extra el primer año. Algunos expertos están preocupados de que los programas terminarán transfiriendo algunos de los gastos de ayudas a mayores o discapacitados, a sus familias.

Carol Irvin, una investigadora senior en Mathematica Policy Research [Investigación en políticas en matemáticas] ha sido contratada por el área de servicios de MedicAid y Medicare para estudiar los costos del programa en sus primeros cinco años.

"Pudieran estarse transfiriendo costos a los familiares de las personas," decía la Sra. Irvin. "Pero aún si no se está ahorrando dinero, mucha gente cree que vivir dentro de la comunidad es lo corrrecto para los individuos."

Elizabeth Kamara, de 72 años, pasó 18 meses en una residencia después que se le amputó el pie izquierdo a causa de la diabetes. La Sra. Kamara puede deambular con la ayuda de un andador, pero en la residencia se pasaba días enteros en una silla de ruedas.

"Dejo que la gente me haga las cosas, " decía. "Me dicen, 'Si te caes, nos metemos en problemas. Por favor siéntate.'"

La Sra. Kamara se ha mudado a un sitio de vida independiente, donde cocina platillos de su natal Sierra Leona y recorre los pasillos a sus anchas. Se aplica ella misma inyecciones de insulina y hace que una amigo la lleve en auto a sus citas con el doctor. Un(a) ayudante viene dos veces a la semana para ayudar con la limpieza. "Este es mi hogar; soy libre," decía. "En la residencia había dos personas por habitación. Aquí tengo mi privacidad. Puedo hacer que me arreglen el pelo, las uñas."

Susan C. Reinhard, un vicepresidente senior del Public Policy Institute [Instituto de Políticas Públicas] AARP, dijo acerca del programa El Dinero Sigue a la Persona: "Se ha ganado la atención de los congresistas, y demostrado que las personas pueden dejar las residencias. Es un despertar."

Para Esther Pinckney, de 88 años, que fue a dar a una residencia después de un ictus, mudarse ha sido literalmente una bocanada de aire fresco. La Sra. Pinckney ahora vive en un bien iluminado piso en el que recibe la ayuda a domicilio dos veces al día.

"¿Qué es lo que no me gustaba de la residencia?", se preguntaba hace poco. "¿Te agradaría el mal olor, mal olor, mal olor, mañana, tarde y noche?"

Debido a que la Sra. Pinckney perdió su piso y sus muebles mientras estaba en la residencia, la Philadelphia Corporation for the Aging [La Corporación de Philadelphia para la tecera edad] le compró su nuevo menaje de casa y un horno de microondas. Antes, decía, su cheque de la Seguridad Social iba a la residencia; ahora paga el 30 por ciento de su cheque para la renta. "Ni siquiera podía comprar un refresco," decía la Sra. Pinckney. "Uno quiere ser independiente, ¿no? Eso es lo que yo quería."

La vida por su cuenta no ha sido perfecta, admitía. Los ayudantes a veces no se presentan o se la pasan hablando por teléfono.

Pero su pastor la lleva a la iglesia cuatro veces por semana, y puede ir a tiendas cerca de su edificio. Si su salud fallara nuevamente, decía, no le gustaría pensar en regresar a una residencia.

"Ni lo menciones," dijo, apretando la cara. "No quiero hacerlo."

jueves, 17 de septiembre de 2009

Valencia va de marcha

http://www.levante- emv.com/integrad os/2009/09/ 17/integrados- marcha-pedira- valencia- visibilidad- personas- diversidad- funcional/ 632111.html

Una marcha pedirá en Valencia la visibilidad de las personas con diversidad funcional

La concentración tendrá lugar el 17 de octubre y reivindicará los derechos
de este colectivo

LEVANTE-EMV VALENCIA
El próximo día 17 de octubre, el Foro de Vida Independiente celebrará en Valencia una marcha por la visibilidad de las personas con diversidad funcional. El punto de concentración será la plaza del Ayuntamiento para acabar en el Palacio de Justicia. El año pasado, más de 400 personas asistieron a la marcha.
Esta iniciativa se encuadra en la III Red de marchas, la primera de ellas tuvo lugar el pasado 12 de septiembre en Madrid y a partir de ahora se irán celebrando estas concentraciones en diversas ciudades españolas hasta el 10 de diciembre, en las que se reivindicará el cumplimiento de lo establecido en la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
La marcha realizada en Madrid sirvió para rendir homenaje a Manuel Lobato, uno de los principales impulsores del Movimiento de Vida Independiente en España y también en Europa, cuya vida supuso un ejemplo a seguir para todas aquellas personas con diversidad funcional que luchan día a día por los derechos humanos.
El Foro de Vida Independiente (www.forovidaindepen diente.org) es una comunidad de pensamiento y acción integrada por más de 850 personas que tiene como objetivo fundamental la defensa de los derechos de las personas con diversidad funcional. Esta marcha pretende hacer visibles ante toda la sociedad a las personas con diversidad funcional.

miércoles, 16 de septiembre de 2009