Desde el día de los enamorados y hasta el próximo 13 de mayo, el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) expone la obra más reciente del sudafricano. Es la primera ocasión, en España, en la que disponemos del privilegio de palpar las numerosas composiciones del autor nacido en 1.955 en Johannesburgo y afincado allí. La colección que ahora se ofrece a nuestros sentidos lleva por título “¿No se unirá usted al baile?”, sintomático ya desde el comienzo del deseo por implicar al espectador. La muestra consta de tapices, esculturas, bocetos, collages, una videoinstalación y dibujos.
Dicen que toda la exhibición gira alrededor de un tapiz elaborado expresamente para esta ocasión en el que rinde homenaje a la ciudad y a Picasso. Sin restar mérito a esta monumental pieza, se antoja una afirmación exagerada por no decir errónea. Si bien es verdad que el recorrido comienza aquí, lo cierto es que el resto de obras no se supeditan ni subordinan a este magno diseño.
Ceder a tal opinión equivaldría en cierto modo a desdeñar y menospreciar los dibujos, esculturas, etc. de William Kentridge. Cada una de las piezas de esta exposición brilla lo suficiente como para hacer que dependa de otra. Quizás aquí más que en ningún otro ámbito sea menester subrayar que el tamaño no importa siempre que la calidad de lo ofertado se imponga, como es el caso.
A este respecto, hay que mencionar el contraste entre minúsculas esculturas y grandes dibujos, por citar tan sólo unos ejemplos. Destaca la yuxtaposición en la misma sala de tales objetos. Dirigiendo nuestra mirada a las piezas escultóricas del autor, preferí alejarme unos metros para observar cada una de ellas: a cierta distancia, la pequeña forma adquiere un sentido global que se reduce a amontonamiento en amasijo de trozos metálicos de cuestionable calidad. Desde otra perspectiva su apariencia se engrandece y embellece hasta alcanzar proporciones insospechadas.
Resulta, por el contrario, indiferente la cuestión del tamaño en los dibujos. La serie más cautivadora consta de cuatro grandes representaciones de la interacción que llevan a cabo un hombre y una mujer. Impacta sobremanera la ambigüedad de los movimientos de ambos, oscilando desde la lucha pugilística hasta el más íntimo juego amoroso pasando por el baile. En cualquier caso, la secuencia seduce al que la observa.
Pero lo más llamativo y sorprendente de la muestra de Kentridge en el Centro de Arte de Málaga (para este escribano al menos) era la videoinstalación situada al final de la exposición. Esta obra cumbre dura cuatro minutos aproximadamente. En ella se mezclan diferentes músicas que transitan desde la paz a la violencia causada por la guerra. Se compone de una sucesión de dibujos pintados al carboncillo distorsionados sobre una mesa giratoria más fácilmente visibles en un cilindro central en el que la malformación desaparece. La gama de dibujos discurre entre un juguetón tiovivo hasta una terrorífica explosión bélica.
En su conjunto, el repertorio de este artista cubre la inocencia y la culpabilidad, la injusticia del Apartheid y las miserias del resto del mundo, pero también la paz. En definitiva, Kentridge refleja las dos caras que, en la actualidad, rigen en los diferentes lugares que nos rodean.
http://www.espaciopatico.com/2012/03/william-kentridge-en-el-cac-de-malaga/
miércoles, 21 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
Lucía y el infanticidio coherente
Lucía es mi vecina; algo le pasó cuando era muy pequeña que le ha hecho ser una niña diferente a las demás. Lucía no camina, no habla, apenas mueve los brazos, pero para muchos de nosotros es una niña muy valiosa y especial. La existencia de Lucía nos enseña nuestra propia fragilidad, nos hace más humanos, y nos hace ver que nuestra felicidad no está ligada a nuestra capacidad. Lucía se comunica muy bien; le encantan los helados y siempre está atenta a lo que hacen sus padres.
Lo que Lucía no sabe, es que en esta sociedad hay mucha gente que prefiere que no nazcan niños como ella y que, por eso, la última ley del aborto da un plazo diferente para abortar a alguien como ella; o como yo, que tengo una tetraplejia.
No nos vamos a engañar, si se da un plazo diferente para abortar personas que van nacer diferentes de la mayoría, es que la sociedad piensa que las vidas de esas personas valen menos. Hay varios motivos para que piensen eso: el más importante es que creen que Lucía y yo sufrimos por ser diferentes, que nuestra vida con lo que ellos llaman discapacidad y algunos llamamos diversidad funcional, no merece la pena ser vivida. Ellos piensan equivocadamente que estamos enfermos y que nuestra enfermedad nos hace sufrir.
Pero también hay otros motivos: por lo visto si no eres capaz de producir en esta sociedad no vales lo mismo que los demás y les resultas muy caros. A esto hay que añadir el sufrimiento y gasto que, según ellos, tienen nuestras familias porque nosotros existimos.
A Lucía, todo esto le da igual, lo más importante es que cada día recibe el amor de sus padres, que la cuidan, la llevan al cole, la llevan de vacaciones, la llevan a la piscina, le dan de comer helados cuando se porta bien, etc.
Sin embargo, a mí no me da igual. Y no me da igual, porque desde mi silla de ruedas, al otro lado del espejo, me doy cuenta de que todos aquellos que piensan eso están colaborando a construir una sociedad injusta. Injusta hoy conmigo y con Lucía, porque nuestras vidas valen menos para ellos, y porque Lucía y yo no tenemos ni los mismos derechos ni las mismas oportunidades.
Hay algo de lo que ellos no se dan cuenta: todos quieren llegar a ser mayores y es muy probable que acaben viviendo los últimos años como Lucía o como yo. Y así, sin pararse a reflexionar, están pensando que sus propias vidas valdrán menos cuando se hagan mayores.
Lo que me sorprende, es que cuando alguien escribe un artículo enfrentándoles a sus propias incoherencias, se monta un gran alboroto. Acaba de ocurrir; unos filósofos han hecho un ejercicio de coherencia filosófica y moral, y lo han publicado. Y, de repente, todo el mundo está indignado porque hablan de algo que ya se hacía en algunos sitios como Holanda: el infanticidio.
Estos filósofos, tienen unos argumentos bastante buenos. Dicen que las mismas excusas que valen para poder abortar a futuros seres humanos diferentes, como Lucía y como yo, deberían seguir siendo válidas también al poco tiempo de nacer. Dicen también que esas mismas excusas pueden ser válidas para no dejar vivir a otros niños cuyas vidas ellos piensan que sí valen como las de los demás. Y por si fuera poco, tampoco establecen un plazo en el que poder desembarazarse de todos aquellos que la sociedad cree que sufren, no son productivos, cuestan dinero a la sociedad, los que dan problemas a su familia, etc.
Yo creo que estos filósofos lo único que hacen es seguir con coherencia la línea argumental de lo que la sociedad ya piensa, hace y legisla. Proponen un infanticidio coherente. Pero claro, la sociedad no está acostumbrada a afrontar sus propias incoherencias y prefiere mirar para otro lado. Prefiere seguir pensando que la felicidad está en la capacidad, que las personas seremos eternamente jóvenes y capaces, que lo más importante en esta vida no son las personas, sino lo que hacen y para qué sirven.
A Lucía y a mí no nos van a engañar, porque nosotros ya hemos descubierto que la diversidad funcional, o lo que ellos llaman discapacidad, no es impedimento para vivir una vida plenamente feliz.
Pero a mí me fastidia más que a Lucía, porque llevo ya bastantes años escribiendo sobre las incoherencias de la sociedad y su construcción inamovible hacia el camino de la injusticia; un camino lleno de palabras vacías e incoherencias contrastadas.
Pero claro, las reflexiones desde el otro lado del espejo, como las vidas de allí, no parecen tener mucho valor. Ellos prefieren seguir construyendo una sociedad injusta cubierta de caramelo. No son conscientes de que quien siembra vientos, recoge tempestades.
Autor: Javier Romañach; activista en lucha por los derechos humanos de las personas discriminadas por su diversidad funcional (discapacidad) y experto en bioética; ha escrito varios artículos y dos libros sobre diversos temas bioéticos: “El modelo de la diversidad: bioética y los derechos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional" y "Bioética al otro lado del espejo".
Es miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad y asesor de la asociación SOLCOM
Lo que Lucía no sabe, es que en esta sociedad hay mucha gente que prefiere que no nazcan niños como ella y que, por eso, la última ley del aborto da un plazo diferente para abortar a alguien como ella; o como yo, que tengo una tetraplejia.
No nos vamos a engañar, si se da un plazo diferente para abortar personas que van nacer diferentes de la mayoría, es que la sociedad piensa que las vidas de esas personas valen menos. Hay varios motivos para que piensen eso: el más importante es que creen que Lucía y yo sufrimos por ser diferentes, que nuestra vida con lo que ellos llaman discapacidad y algunos llamamos diversidad funcional, no merece la pena ser vivida. Ellos piensan equivocadamente que estamos enfermos y que nuestra enfermedad nos hace sufrir.
Pero también hay otros motivos: por lo visto si no eres capaz de producir en esta sociedad no vales lo mismo que los demás y les resultas muy caros. A esto hay que añadir el sufrimiento y gasto que, según ellos, tienen nuestras familias porque nosotros existimos.
A Lucía, todo esto le da igual, lo más importante es que cada día recibe el amor de sus padres, que la cuidan, la llevan al cole, la llevan de vacaciones, la llevan a la piscina, le dan de comer helados cuando se porta bien, etc.
Sin embargo, a mí no me da igual. Y no me da igual, porque desde mi silla de ruedas, al otro lado del espejo, me doy cuenta de que todos aquellos que piensan eso están colaborando a construir una sociedad injusta. Injusta hoy conmigo y con Lucía, porque nuestras vidas valen menos para ellos, y porque Lucía y yo no tenemos ni los mismos derechos ni las mismas oportunidades.
Hay algo de lo que ellos no se dan cuenta: todos quieren llegar a ser mayores y es muy probable que acaben viviendo los últimos años como Lucía o como yo. Y así, sin pararse a reflexionar, están pensando que sus propias vidas valdrán menos cuando se hagan mayores.
Lo que me sorprende, es que cuando alguien escribe un artículo enfrentándoles a sus propias incoherencias, se monta un gran alboroto. Acaba de ocurrir; unos filósofos han hecho un ejercicio de coherencia filosófica y moral, y lo han publicado. Y, de repente, todo el mundo está indignado porque hablan de algo que ya se hacía en algunos sitios como Holanda: el infanticidio.
Estos filósofos, tienen unos argumentos bastante buenos. Dicen que las mismas excusas que valen para poder abortar a futuros seres humanos diferentes, como Lucía y como yo, deberían seguir siendo válidas también al poco tiempo de nacer. Dicen también que esas mismas excusas pueden ser válidas para no dejar vivir a otros niños cuyas vidas ellos piensan que sí valen como las de los demás. Y por si fuera poco, tampoco establecen un plazo en el que poder desembarazarse de todos aquellos que la sociedad cree que sufren, no son productivos, cuestan dinero a la sociedad, los que dan problemas a su familia, etc.
Yo creo que estos filósofos lo único que hacen es seguir con coherencia la línea argumental de lo que la sociedad ya piensa, hace y legisla. Proponen un infanticidio coherente. Pero claro, la sociedad no está acostumbrada a afrontar sus propias incoherencias y prefiere mirar para otro lado. Prefiere seguir pensando que la felicidad está en la capacidad, que las personas seremos eternamente jóvenes y capaces, que lo más importante en esta vida no son las personas, sino lo que hacen y para qué sirven.
A Lucía y a mí no nos van a engañar, porque nosotros ya hemos descubierto que la diversidad funcional, o lo que ellos llaman discapacidad, no es impedimento para vivir una vida plenamente feliz.
Pero a mí me fastidia más que a Lucía, porque llevo ya bastantes años escribiendo sobre las incoherencias de la sociedad y su construcción inamovible hacia el camino de la injusticia; un camino lleno de palabras vacías e incoherencias contrastadas.
Pero claro, las reflexiones desde el otro lado del espejo, como las vidas de allí, no parecen tener mucho valor. Ellos prefieren seguir construyendo una sociedad injusta cubierta de caramelo. No son conscientes de que quien siembra vientos, recoge tempestades.
Autor: Javier Romañach; activista en lucha por los derechos humanos de las personas discriminadas por su diversidad funcional (discapacidad) y experto en bioética; ha escrito varios artículos y dos libros sobre diversos temas bioéticos: “El modelo de la diversidad: bioética y los derechos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional" y "Bioética al otro lado del espejo".
Es miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad y asesor de la asociación SOLCOM
jueves, 23 de febrero de 2012
Un mal golpe en el Luis Vives
Para una persona que precisa apoyos generalizados y acuestan a las 7 de la tarde todos los días, se le hace muy difícil el ver por televisión como jóvenes de un instituto son golpeados por supuestos agentes de la autoridad. Y digo supuestos porque no apreciaba identificación alguna que los diferenciara, cuando tengo entendido que deberían estarlo y si no existe esa obligación legal ya tarda en establecerse.
Es duro el ver como son golpeadas personas que pueden valerse por sí mismas y andar, correr, ir donde les da la gana, rascarse la nariz cuando les pica,… pensar que cualquiera de esos golpes pueden aumentar la carga que para la sociedad suponemos los discapacitados, disparando el gasto público, el déficit,…. Debería de llevarnos a tomar medidas contra los responsables de ese incremento de gasto totalmente evitable.
Sí, sí, ya sé que parece que lo que pretendo es que no aumente el número de cascaos porque tocamos a menos recursos por cabeza, quizá porque viene a mi memoria la foto de Sebas en su silla de ruedas debajo de un policía con la defensa en alto, que saltó a los medios con motivo del 15M en Barcelona el pasado 27 de mayo, si un golpe lo deja peor que está apaga y vámonos. También influye en mi ánimo que mi sobrina va a ese Instituto, en el que yo me examiné libre de bachiller al final de los 60, y haya estado expuesta a un cambio en su vida que para nadie deseo.
No me extraña la especial sensibilidad de los alumnos del Luis Vives, recuerdo el corte de luz que la compañía eléctrica efectuó en febrero de 2005, que obligó a la intervención del presidente de la Generalitat para restablecerla, aquello hizo salir a la luz pública que ninguno de los aseos funcionaba y los alumnos tenían que salir del instituto para hacer sus necesidades.
De todas formas con la integridad física, la mucha o poca que se tenga, no debe de jugar nadie y menos las personas con responsabilidad. Anda la gente clamando para que dimita la responsable, disiento, el verbo dimitir no se conjuga en España, aquí lo que procede en este momento es el cese, la concesión de la medalla al Merito Civil y un nombramiento en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
De los diputados espero la misma cordura que he visto en las declaraciones del SUP y que en sede parlamentaria el responsable diga quién es el responsable de que supuestos policías que lucen la bandera de España en un brazo no vayan debidamente identificados, porque me pareció impresentable que un cargo policial dijera en una comparecencia que el fiscal y el juez decidirían si había habido una actuación ilegal y delimitarían responsabilidades. ¿Cómo van a delimitarse responsabilidades si no se puede identificar a quien puede haber cometido un exceso? O el responsable de lo que haga cualquiera de ellos es quien les manda, en cuyo caso ya ha tenido tiempo para dimitir.
"Todos debemos hacer un esfuerzo y tirar del carro porque es la hora de la tranquilidad y la serenidad. Si todos actúan con mesura, esta situación no va a repetirse". Todas las semanas hay personas que pierden su autonomía por golpes ocasionados por accidentes de tráfico; cuidado con los golpes que no es cuestión de que se hagan campañas en las que un policía acompañado de una persona en silla de ruedas se dirige a un manifestante para decirle que a él le cambió la vida por asistir a una protesta y que ya somos bastantes para lo poco que se destina a los que no podemos rascarnos la nariz.
Valencia, 22 de febrero de 2012
Vicente Valero Sanchis
Velador por el cumplimiento de la Convención
sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Es duro el ver como son golpeadas personas que pueden valerse por sí mismas y andar, correr, ir donde les da la gana, rascarse la nariz cuando les pica,… pensar que cualquiera de esos golpes pueden aumentar la carga que para la sociedad suponemos los discapacitados, disparando el gasto público, el déficit,…. Debería de llevarnos a tomar medidas contra los responsables de ese incremento de gasto totalmente evitable.
Sí, sí, ya sé que parece que lo que pretendo es que no aumente el número de cascaos porque tocamos a menos recursos por cabeza, quizá porque viene a mi memoria la foto de Sebas en su silla de ruedas debajo de un policía con la defensa en alto, que saltó a los medios con motivo del 15M en Barcelona el pasado 27 de mayo, si un golpe lo deja peor que está apaga y vámonos. También influye en mi ánimo que mi sobrina va a ese Instituto, en el que yo me examiné libre de bachiller al final de los 60, y haya estado expuesta a un cambio en su vida que para nadie deseo.
No me extraña la especial sensibilidad de los alumnos del Luis Vives, recuerdo el corte de luz que la compañía eléctrica efectuó en febrero de 2005, que obligó a la intervención del presidente de la Generalitat para restablecerla, aquello hizo salir a la luz pública que ninguno de los aseos funcionaba y los alumnos tenían que salir del instituto para hacer sus necesidades.
De todas formas con la integridad física, la mucha o poca que se tenga, no debe de jugar nadie y menos las personas con responsabilidad. Anda la gente clamando para que dimita la responsable, disiento, el verbo dimitir no se conjuga en España, aquí lo que procede en este momento es el cese, la concesión de la medalla al Merito Civil y un nombramiento en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
De los diputados espero la misma cordura que he visto en las declaraciones del SUP y que en sede parlamentaria el responsable diga quién es el responsable de que supuestos policías que lucen la bandera de España en un brazo no vayan debidamente identificados, porque me pareció impresentable que un cargo policial dijera en una comparecencia que el fiscal y el juez decidirían si había habido una actuación ilegal y delimitarían responsabilidades. ¿Cómo van a delimitarse responsabilidades si no se puede identificar a quien puede haber cometido un exceso? O el responsable de lo que haga cualquiera de ellos es quien les manda, en cuyo caso ya ha tenido tiempo para dimitir.
"Todos debemos hacer un esfuerzo y tirar del carro porque es la hora de la tranquilidad y la serenidad. Si todos actúan con mesura, esta situación no va a repetirse". Todas las semanas hay personas que pierden su autonomía por golpes ocasionados por accidentes de tráfico; cuidado con los golpes que no es cuestión de que se hagan campañas en las que un policía acompañado de una persona en silla de ruedas se dirige a un manifestante para decirle que a él le cambió la vida por asistir a una protesta y que ya somos bastantes para lo poco que se destina a los que no podemos rascarnos la nariz.
Valencia, 22 de febrero de 2012
Vicente Valero Sanchis
Velador por el cumplimiento de la Convención
sobre los derechos de las personas con discapacidad.
lunes, 20 de febrero de 2012
La educación inclusiva y la diversidad funcional
http://www.social.cat/opinio/2700/leducacio-inclusiva-i-la-diversitat-funcional
Versión en castellano de Antonio Centeno Ortiz, autor del texto.
Todos los indicadores apuntan a una clara exclusión social de las personas con diversidad funcional. Respecto la población general las tasas de paro, de analfabetismo o de riesgo de sufrir violencia son muy superiores, mientras que las ratios de acceso a estudios no obligatorios, de renta, de actividad, de acceso a la vivienda o a la participación política resultan claramente inferiores. No estamos ante un "colectivo de individuos que tienen problemas personales por su manera de ser", sino ante un sistema social con estructuras y dinámicas discriminatorias, segregadoras y opresoras, en el que hablar de igualdad de oportunidades debería sonrojar a más de uno. Por tanto, necesitamos un cambio sistémico en las políticas y en su sustrato ideológico, en la manera de mirar y valorar la diversidad humana en general y la diversidad funcional en particular. Ante tamaño desafío hay que reflexionar sobre los dos elementos de socialización más potentes que existen; la cultura (muy especialmente la televisión) y la educación.
En el ámbito de la educación hay que diferenciar entre educación especial (el alumnado es segregado en función de sus características personales), la integración escolar (los alumnos deben adaptarse al sistema, con algunos apoyos, a menudo insuficientes) y la educación inclusiva (la totalidad del sistema, incluyendo formación del profesorado y procesos pedagógicos, se adapta a toda la diversidad humana) La potencia del modelo de educación inclusiva radica en que no es tanto un fin como un medio. La urgencia vital de garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la educación de la infancia con diversidad funcional facilita caer en la tentación de justificar los atajos segregacionistas de la educación especial y la hipocresía estigmatizadora de la integración escolar. Sólo cuando somos conscientes de la necesidad ineludible de transformar globalmente el sistema educativo para que todas las personas aprendan a ser desde la experiencia de convivir con la diversidad humana en todas sus expresiones podemos visualizar la educación inclusiva como un potente medio para tal fin. Los valores no se interiorizan sólo con discursos y textos didácticos, sino compartiendo risas, mocos, bocatas de nocilla...
Respecto a las leyes que deberían garantizar la educación inclusiva, el "Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad" de la ONU, en sus conclusiones sobre el informe presentado por España, afirma que "el Comité está preocupado por la aplicación de estas leyes en la práctica, en vista de los casos de falta de plazas razonables, de la segregación y la exclusión continua, de los argumentos financieros utilizados como justificación para la discriminación, y de los casos de niños matriculados en educación especial en contra de los deseos de sus padres. El Comité observa con preocupación que los padres que recurren la derivación de sus hijos con discapacidad a centros de educación especial, no tienen ninguna posibilidad de apelación y que su única alternativa es educar a su propio costo, o pagar por el ajuste razonable de su hijo en el sistema de educación regular", por lo que recomienda a España "Incrementar sus esfuerzos para realizar los ajustes razonables en educación, la asignación de recursos financieros y humanos suficientes para aplicar el derecho a la educación inclusiva; prestando especial atención a estudiar la disponibilidad de profesores con cualificación de especialista; y garantizando que los departamentos educativos de los gobiernos locales entiendan sus obligaciones bajo la Convención y actúen en conformidad con sus disposiciones"
Esta grave situación deriva de causas estructurales, especialmente la tolerancia legislativa de una doble red educativa que segrega en función de las características personales del alumnado (artículo 74.1 de la LOE, artículo 81.4 de la LEC), y puede visualizarse con claridad en los casos concretos que recogen los informes de Solcom 2010 y 2011 y en el “Libro rojo de la educación española”. Si queremos un sistema educativo mejor preparado para abordar la realidad del siglo XXI éste debe ser inclusivo, y eso pasa por introducir cambios legislativos, mejorar la formación del profesorado y dotar de medios técnicos y humanos las escuelas. Necesitamos un proceso de transición, con calendario y presupuesto, de manera que los centros de educación especial dejen de ser un lugar para niños y niñas con diversidad funcional y se conviertan en espacios de apoyo, formación y coordinación para el profesorado, acabando así con la segregación y facilitando transformar la escuela integradora en escuela inclusiva. En educación, como en todo aquello que resulta fundamental para la igualdad, la justicia y la libertad, no valen medias tintas.
Versión en castellano de Antonio Centeno Ortiz, autor del texto.
Todos los indicadores apuntan a una clara exclusión social de las personas con diversidad funcional. Respecto la población general las tasas de paro, de analfabetismo o de riesgo de sufrir violencia son muy superiores, mientras que las ratios de acceso a estudios no obligatorios, de renta, de actividad, de acceso a la vivienda o a la participación política resultan claramente inferiores. No estamos ante un "colectivo de individuos que tienen problemas personales por su manera de ser", sino ante un sistema social con estructuras y dinámicas discriminatorias, segregadoras y opresoras, en el que hablar de igualdad de oportunidades debería sonrojar a más de uno. Por tanto, necesitamos un cambio sistémico en las políticas y en su sustrato ideológico, en la manera de mirar y valorar la diversidad humana en general y la diversidad funcional en particular. Ante tamaño desafío hay que reflexionar sobre los dos elementos de socialización más potentes que existen; la cultura (muy especialmente la televisión) y la educación.
En el ámbito de la educación hay que diferenciar entre educación especial (el alumnado es segregado en función de sus características personales), la integración escolar (los alumnos deben adaptarse al sistema, con algunos apoyos, a menudo insuficientes) y la educación inclusiva (la totalidad del sistema, incluyendo formación del profesorado y procesos pedagógicos, se adapta a toda la diversidad humana) La potencia del modelo de educación inclusiva radica en que no es tanto un fin como un medio. La urgencia vital de garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la educación de la infancia con diversidad funcional facilita caer en la tentación de justificar los atajos segregacionistas de la educación especial y la hipocresía estigmatizadora de la integración escolar. Sólo cuando somos conscientes de la necesidad ineludible de transformar globalmente el sistema educativo para que todas las personas aprendan a ser desde la experiencia de convivir con la diversidad humana en todas sus expresiones podemos visualizar la educación inclusiva como un potente medio para tal fin. Los valores no se interiorizan sólo con discursos y textos didácticos, sino compartiendo risas, mocos, bocatas de nocilla...
Respecto a las leyes que deberían garantizar la educación inclusiva, el "Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad" de la ONU, en sus conclusiones sobre el informe presentado por España, afirma que "el Comité está preocupado por la aplicación de estas leyes en la práctica, en vista de los casos de falta de plazas razonables, de la segregación y la exclusión continua, de los argumentos financieros utilizados como justificación para la discriminación, y de los casos de niños matriculados en educación especial en contra de los deseos de sus padres. El Comité observa con preocupación que los padres que recurren la derivación de sus hijos con discapacidad a centros de educación especial, no tienen ninguna posibilidad de apelación y que su única alternativa es educar a su propio costo, o pagar por el ajuste razonable de su hijo en el sistema de educación regular", por lo que recomienda a España "Incrementar sus esfuerzos para realizar los ajustes razonables en educación, la asignación de recursos financieros y humanos suficientes para aplicar el derecho a la educación inclusiva; prestando especial atención a estudiar la disponibilidad de profesores con cualificación de especialista; y garantizando que los departamentos educativos de los gobiernos locales entiendan sus obligaciones bajo la Convención y actúen en conformidad con sus disposiciones"
Esta grave situación deriva de causas estructurales, especialmente la tolerancia legislativa de una doble red educativa que segrega en función de las características personales del alumnado (artículo 74.1 de la LOE, artículo 81.4 de la LEC), y puede visualizarse con claridad en los casos concretos que recogen los informes de Solcom 2010 y 2011 y en el “Libro rojo de la educación española”. Si queremos un sistema educativo mejor preparado para abordar la realidad del siglo XXI éste debe ser inclusivo, y eso pasa por introducir cambios legislativos, mejorar la formación del profesorado y dotar de medios técnicos y humanos las escuelas. Necesitamos un proceso de transición, con calendario y presupuesto, de manera que los centros de educación especial dejen de ser un lugar para niños y niñas con diversidad funcional y se conviertan en espacios de apoyo, formación y coordinación para el profesorado, acabando así con la segregación y facilitando transformar la escuela integradora en escuela inclusiva. En educación, como en todo aquello que resulta fundamental para la igualdad, la justicia y la libertad, no valen medias tintas.
domingo, 12 de febrero de 2012
MANIFIESTO DE UN GRUPO DE ALUMNAS/OS DE BACHILLERATO DEL INSTITUTO SANTOS ISASA DE MONTORO SOBRE LA CAUSA “QUEREMOS QUE AARON VUELVA AL COLEGIO”
En cualquier momento puede ocurrirte a ti. Actualmente España está pasando una situación económica delicada lo cual afecta negativa y directamente al ámbito social. Seguidos de este problema vienen otros como es el caso de Aarón, por el cual hoy estamos aquí, apoyando a la familia y luchando juntos por sus derechos. Unos Derechos que deberían ser inviolables y que están siendo violados por aquellas personas que están arriba gracias aquellas que estamos abajo, al pueblo y el pueblo somos todos y todas.
No están usando el poder para lo que les confiamos, que no es más que garantizarnos unos derechos que un país como el nuestro promete y que por lo que se ve cuando las cosas van mal nos los niegan retrocediendo así en lugar de avanzar. Mientras que a nosotros nos recortan derechos a Aarón no puede disfrutar de una educación de calidad que se merece, y ellos siguen sin recortarse el sueldo y despilfarrar dinero público.
Estamos hoy aquí para demostrarles que vamos a luchar hasta que dejen de producirse injusticas como estas. La única forma de que esto siga sucediendo es callándonos y no nos vamos a callar porque cuando los de abajo se mueven los de arriba se tambalean.
Por último acabo pidiendo a la familia de Aarón y a todos/as las personas que estamos presentes y a todos/as las que no pudieron venir, que sigamos luchando sin rendirnos porque quien dijo imposible es que no lo intento.
MUCHAS GRACIAS.
No están usando el poder para lo que les confiamos, que no es más que garantizarnos unos derechos que un país como el nuestro promete y que por lo que se ve cuando las cosas van mal nos los niegan retrocediendo así en lugar de avanzar. Mientras que a nosotros nos recortan derechos a Aarón no puede disfrutar de una educación de calidad que se merece, y ellos siguen sin recortarse el sueldo y despilfarrar dinero público.
Estamos hoy aquí para demostrarles que vamos a luchar hasta que dejen de producirse injusticas como estas. La única forma de que esto siga sucediendo es callándonos y no nos vamos a callar porque cuando los de abajo se mueven los de arriba se tambalean.
Por último acabo pidiendo a la familia de Aarón y a todos/as las personas que estamos presentes y a todos/as las que no pudieron venir, que sigamos luchando sin rendirnos porque quien dijo imposible es que no lo intento.
MUCHAS GRACIAS.
domingo, 22 de enero de 2012
Un ventilodependiente en el cole
Hay pesadillas que se repiten y entre ellas está lo relacionado con la situación en que nos encontramos las personas que precisamos ventilación mecánica invasiva, vamos, estar conectados a un respirador a través del cuello, por el que un tubo conecta con los pulmones; como no tenemos fuerza para expulsar los mocos hay que sacarlos aspirándolos con una sonda. Se vive pendiente del aspirador de secreciones.
Alrededor de 1990 Levante-EMV hacia publica la situación de Ana, conectada a un respirador, que desde que nació estaba ingresada en la unidad de parapléjicos del hospital La Fe. La falta de habitabilidad para una silla de ruedas y lo relativo a los cuidados que conllevaba el respirador y aspirador le retenían allí porque, además, la madre se declaraba incapaz de atender a la hija y pedía la presencia de personal cualificado.
En 2001 se hizo pública la situación de una chica que por un accidente a los 20, creo, quedó conectada a un respirador y 7 años después continuaba ingresada en La Fe y quería abandonarla para irse a vivir a una residencia que se iba a abrir en Valencia, la “Pepe Alba”. No hubo manera. ASPAYM presionaba a Bienestar Social para que la chica ingresara. CODIFIVA, entidad titular de la residencia mantenía que la Generalitat autorizaba y subvencionaba una residencia de semiasistidos, que no precisa presencia continua de médico o enfermero, por lo que no podía atenderse a una persona con una afección a una función vital. La legislación no permitía que el personal auxiliar realizara funciones relacionadas con el control de respiradores y la aspiración de secreciones, tareas vitales que no admiten demora. No valía aquello de que cuando se pusiera malita o hubiera que aspirar se llamara a los servicios sanitarios. La legalidad y la burocracia retuvieron a Cristina Venancio en el hospital.
En 2008 se lió parda porque toda España pudo ver por televisión como la hermana de una residente ventilodependiente decía que a su hermana hay que aspirarle las secreciones y no pueden decirle: “espera a que pite la máquina para quitarte las secreciones”, esa es una. O “no hay servicio de ATS y tienen que llamar a una ambulancia medicalizada, SAMU, para que vayan a quitarle las secreciones cada vez que necesita”.
“Se ahogaba y el médico decía que tenía ansiedad y empezó a darle pastillas para dormir y pastillas para dormir. Y era porque le estaba fallando la máquina para respirar. Y como no están muy entendidos en la materia, que no, que no y que no, y que tiene depresión y que tiene depresión. Nos tocó llevarla corriendo y de urgencia a La Fe y allí le cambiaron el respirador, porque era el respirador.”
La cosa tiene narices, con un aparatejo que mide la cantidad de oxigeno en sangre, la pinza que vemos que ponen en el dedo en las películas, se hubiera visto que no oxigenaba lo suficiente y el médico de la residencia debería de disponer de la posibilidad de llamar a una unidad de referencia para hacer consultas o tramitar el inmediato traslado a un hospital. Cuando la cosa radica en respirar no puede fiarse la cuestión a ver la evolución. Bendito sea mi neumólogo y esposa, 17 años de batalla para mantenerme en esta orilla, sin olvidar a la tropa del servicio.
Frente a la realidad de los ventilodependientes que viven en el medio hospitalario, donde cada apoyo que precisa la realiza un profesional determinado con competencia para el cometido (medico, enfermero, auxiliar, celador, cocinero, limpiadora,…) nos encontramos aquellos que una vez estabilizado el proceso respiratorio aceptamos el alta hospitalaria y quedamos al cuidado de familiares.
Y nos encontramos que en las profesiones sanitarias se denuncia el intrusismo, pero, leche, cuando el intruso es un familiar no hay pega. Y esto reza para la atención que puedas recibir de personal que te asiste en casa. Los auxiliares de ayuda a domicilio tienen prohibido: realizar curas, poner inyectables (incluso insulina), colocación de sondas nasogástricas y vesicales, y “en general todas aquellas tareas de carácter exclusivamente sanitario que requieran una especialización”. Y doy fe de ello porque llevó 17 años precisando que me aspiren los mocos por la traqueo, y jamás un auxiliar del servicio municipal de ayuda a domicilio, ni de los programas de apoyo y fomento de la autonomía de Codifiva o Cocemfe, me ha sacado un moco. Lo han visto hacer a mí mujer, la única persona que me aspira, pero ninguna lo ha hecho. Hemos oído cientos de veces eso de que lo tienen prohibido y que se la juegan. Los garbanzos son los garbanzos, y con un ataque de ansiedad o una bajada de tensión, mi mujer ha pechado con la limpieza de mis pulmones.
Llegados a este punto llega a mi conocimiento la situación por la que atraviesa un niño de 4 años ventilodependiente. Y me entero porque a través de internet se ha montado una campaña llamada “Queremos que Aarón vuelva al colegio”. La clarividencia y determinación de la familia por hacer que su hijo goce de los derechos que tiene cualquier español es de Nobel. Asumió el sacarlo de la UVI del hospital a los 4 meses de nacer, recabando la formación para hacer las funciones básicas de aspirar y controlar el aparataje.
No se paró la familia en tener al niño en casa, y en cuanto cumplió la edad solicitó plaza en el cole de su barrio, conscientes los padres que la segregación escolar es la antesala de la segregación social y lo mejor es la inclusión temprana, porque ello favorece el proceso de adaptación del resto de alumnos. Ciertamente la cuestión era comprometida y me asombre al conocer que los padres de sus compañeros valoraban a final de curso la experiencia como positiva y enriquecedora.
Se había determinado por el equipo de orientación educativa que precisaba la presencia de una persona cualificada en la atención sanitaria que pudiera precisar, lo que traducido al castellano era un enfermero. No me pregunten cómo pero el caso es que la administración puso a un auxiliar de cocemfe – Fepamic, para que procurara los cuidados que Aarón precisaba. Eso si, la formación la tuvo que impartir la familia, en concreto la abuela, que estuvo cuatro meses en el cole con el auxiliar hasta que este se encontró en condiciones de afrontar la tarea. Mientras tanto los compañeros de Aaron, niños de 3 años, vieron como se aspiraba a su compañero, oyeron el sonido de los mocos movidos por respirador y aspirador hasta familiarizarse con ello. Quizá uno de esos compañeros llegue a ser el Matías Prats del futuro y describa en el NODO los beneficios de una educación inclusiva y que el formó parte de quienes lo asumieron desde preescolar.
No me explico como un auxiliar de cocemfe en Andalucía puede aspirar y procurar atención a un ventilodependiente y donde yo vivo no puede hacerlo. Igual entra alguien en que lo que está haciendo esa persona en Andalucía es intrusismo en una profesión que tiene la exclusividad de esos cuidados y lo denuncia a la fiscalía, a la inspección de trabajo o a la de sanidad. Vaya usted a saber, porque el asunto creo que ha llegado al Defensor del Pueblo Andaluz y si encuentra algo lo denunciará a la fiscalía.
No acierto a entender como si la chica de La Fe no pudo salir del hospital hace mas de 22 años, porque la familia no podía prestar los cuidados de enfermería y no podía hacerlos ningún auxiliar de ayuda a domicilio; ni 10 años después otra chica pudo abandonar el hospital para ingresar en una residencia porque no tenia servicio de enfermería las 24 horas, pero andaba servida de auxiliares; ni a la chica de una residencia que cabe entender tenía servicio de enfermería, le podían atender los auxiliares en ausencia del enfermero, porque ver realizar las labores de aspiración y control del aparataje estarían cansaditos de verlo.
A nivel nacional recuerdo los casos de Jorge León , un enfermero que por un accidente quedó ventilodependiente y se suicidó después de haber agotado toda su renta. Quiso morir en su cama y no en un centro sanitario o residencia, viendo como el funcionario miraba el reloj porque tardaba en morir.
La cosa en este momento está en que después de tanto remar Aarón está en la orilla. Vamos, que después de que la familia asuma el formar al “monitor” durante varios meses resulta que este curso se le envía otro nuevo, al que la administración pretendía que la familia formara y asumiera la responsabilidad de lo que pudiera pasar.
Pero la familia dijo que no. No volvía a formar a nadie y no asumía la responsabilidad. Tal como yo lo veo se salvó el honor de Andalucía, al no tragar con formar sobre aspectos sanitarios vitales sin tener ninguna formación, al no asumir hacerse cargo de la responsabilidad de lo que hiciera el trabajador de la Junta (llámese auxiliar o monitor). La familia dijo no, y veo con admiración como el entorno escolar de Aaron se pone de su parte y reclama su inclusión con los medios que requiere, como el ayuntamiento se pronuncia, como se articulan diversas iniciativas a través de internet,…. La gente no traga con que Aaron tenga necesidades educativas especiales, quien tiene esas necesidades especiales es la administración para cumplir la legalidad. No se puede decir que precisar la asistencia para el manejo de un respirador y aspirador sea una necesidad educativa especial. ¿Desde cuando el respirar ha sido una necesidad educativa?
Yo me hago las siguientes preguntas: 1) Quién tiene competencia para atender a una persona ventilodependiente que precisa aspiración de secreciones. 2) ¿Esa labor la puede realizar un familiar al que se le han dado instrucciones básicas en una unidad de neumología? 3) Si un familiar puede realizar las aspiraciones, porqué no puede hacerlo un auxiliar de ayuda a domicilio o auxiliar de enfermería, que han tenido una formación sanitaria. En el currículo de sus estudios está, por lo menos, algo de primeros auxilios y qué primer auxilio que garantizar la respiración. 4) ¿ Sería factible el habilitar a personal auxiliar o a cualquier otro que pueda estar relacionado con la atención a ventilodependientes, lo digo por los asistentes personales que contempla la ley de promoción de la autonomía, mediante cursos o prácticas impartidas por unidades de neumología homologadas a tal efecto?.
Es imprescindible debatir sobre la atención que debemos recibir para evitar llegar a la residencia. Las soluciones deben buscarse con imaginación y generosidad. Nuestro sitio está en la calle y la familia no debe asumir nuestra atención en exclusiva. De qué sirve un programa de respiro familiar si el familiar tiene que estar en casa para atender las incidencias respiratorias.
En fin, Andalucía está llamada a la ventilodependencia, tiempo atrás fue actualidad la petición de socorro de Inmaculada Echeverria, que después de años y años conectada a un respirador en un hospital de Granada, pedía el pasaporte. Con apoyos en su entorno hubiera estado haciendo vida fuera del imperio de las batas blancas; por ello es tan importante que Aaron conviva con la gente de su edad; para que durante toda su vida tenga una red social que le apoye, y si va por la calle con la silla de ruedas electrónica y se le desconecta un tubo del respirador, cualquier vecino sepa solucionar la incidencia porque desde que empezó a ir al colegio compartió la realidad de Aarón.
Valencia, 20 de enero de 2012
Vicente Valero Sanchis
Velador por el cumplimiento de la Convención
sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Alrededor de 1990 Levante-EMV hacia publica la situación de Ana, conectada a un respirador, que desde que nació estaba ingresada en la unidad de parapléjicos del hospital La Fe. La falta de habitabilidad para una silla de ruedas y lo relativo a los cuidados que conllevaba el respirador y aspirador le retenían allí porque, además, la madre se declaraba incapaz de atender a la hija y pedía la presencia de personal cualificado.
En 2001 se hizo pública la situación de una chica que por un accidente a los 20, creo, quedó conectada a un respirador y 7 años después continuaba ingresada en La Fe y quería abandonarla para irse a vivir a una residencia que se iba a abrir en Valencia, la “Pepe Alba”. No hubo manera. ASPAYM presionaba a Bienestar Social para que la chica ingresara. CODIFIVA, entidad titular de la residencia mantenía que la Generalitat autorizaba y subvencionaba una residencia de semiasistidos, que no precisa presencia continua de médico o enfermero, por lo que no podía atenderse a una persona con una afección a una función vital. La legislación no permitía que el personal auxiliar realizara funciones relacionadas con el control de respiradores y la aspiración de secreciones, tareas vitales que no admiten demora. No valía aquello de que cuando se pusiera malita o hubiera que aspirar se llamara a los servicios sanitarios. La legalidad y la burocracia retuvieron a Cristina Venancio en el hospital.
En 2008 se lió parda porque toda España pudo ver por televisión como la hermana de una residente ventilodependiente decía que a su hermana hay que aspirarle las secreciones y no pueden decirle: “espera a que pite la máquina para quitarte las secreciones”, esa es una. O “no hay servicio de ATS y tienen que llamar a una ambulancia medicalizada, SAMU, para que vayan a quitarle las secreciones cada vez que necesita”.
“Se ahogaba y el médico decía que tenía ansiedad y empezó a darle pastillas para dormir y pastillas para dormir. Y era porque le estaba fallando la máquina para respirar. Y como no están muy entendidos en la materia, que no, que no y que no, y que tiene depresión y que tiene depresión. Nos tocó llevarla corriendo y de urgencia a La Fe y allí le cambiaron el respirador, porque era el respirador.”
La cosa tiene narices, con un aparatejo que mide la cantidad de oxigeno en sangre, la pinza que vemos que ponen en el dedo en las películas, se hubiera visto que no oxigenaba lo suficiente y el médico de la residencia debería de disponer de la posibilidad de llamar a una unidad de referencia para hacer consultas o tramitar el inmediato traslado a un hospital. Cuando la cosa radica en respirar no puede fiarse la cuestión a ver la evolución. Bendito sea mi neumólogo y esposa, 17 años de batalla para mantenerme en esta orilla, sin olvidar a la tropa del servicio.
Frente a la realidad de los ventilodependientes que viven en el medio hospitalario, donde cada apoyo que precisa la realiza un profesional determinado con competencia para el cometido (medico, enfermero, auxiliar, celador, cocinero, limpiadora,…) nos encontramos aquellos que una vez estabilizado el proceso respiratorio aceptamos el alta hospitalaria y quedamos al cuidado de familiares.
Y nos encontramos que en las profesiones sanitarias se denuncia el intrusismo, pero, leche, cuando el intruso es un familiar no hay pega. Y esto reza para la atención que puedas recibir de personal que te asiste en casa. Los auxiliares de ayuda a domicilio tienen prohibido: realizar curas, poner inyectables (incluso insulina), colocación de sondas nasogástricas y vesicales, y “en general todas aquellas tareas de carácter exclusivamente sanitario que requieran una especialización”. Y doy fe de ello porque llevó 17 años precisando que me aspiren los mocos por la traqueo, y jamás un auxiliar del servicio municipal de ayuda a domicilio, ni de los programas de apoyo y fomento de la autonomía de Codifiva o Cocemfe, me ha sacado un moco. Lo han visto hacer a mí mujer, la única persona que me aspira, pero ninguna lo ha hecho. Hemos oído cientos de veces eso de que lo tienen prohibido y que se la juegan. Los garbanzos son los garbanzos, y con un ataque de ansiedad o una bajada de tensión, mi mujer ha pechado con la limpieza de mis pulmones.
Llegados a este punto llega a mi conocimiento la situación por la que atraviesa un niño de 4 años ventilodependiente. Y me entero porque a través de internet se ha montado una campaña llamada “Queremos que Aarón vuelva al colegio”. La clarividencia y determinación de la familia por hacer que su hijo goce de los derechos que tiene cualquier español es de Nobel. Asumió el sacarlo de la UVI del hospital a los 4 meses de nacer, recabando la formación para hacer las funciones básicas de aspirar y controlar el aparataje.
No se paró la familia en tener al niño en casa, y en cuanto cumplió la edad solicitó plaza en el cole de su barrio, conscientes los padres que la segregación escolar es la antesala de la segregación social y lo mejor es la inclusión temprana, porque ello favorece el proceso de adaptación del resto de alumnos. Ciertamente la cuestión era comprometida y me asombre al conocer que los padres de sus compañeros valoraban a final de curso la experiencia como positiva y enriquecedora.
Se había determinado por el equipo de orientación educativa que precisaba la presencia de una persona cualificada en la atención sanitaria que pudiera precisar, lo que traducido al castellano era un enfermero. No me pregunten cómo pero el caso es que la administración puso a un auxiliar de cocemfe – Fepamic, para que procurara los cuidados que Aarón precisaba. Eso si, la formación la tuvo que impartir la familia, en concreto la abuela, que estuvo cuatro meses en el cole con el auxiliar hasta que este se encontró en condiciones de afrontar la tarea. Mientras tanto los compañeros de Aaron, niños de 3 años, vieron como se aspiraba a su compañero, oyeron el sonido de los mocos movidos por respirador y aspirador hasta familiarizarse con ello. Quizá uno de esos compañeros llegue a ser el Matías Prats del futuro y describa en el NODO los beneficios de una educación inclusiva y que el formó parte de quienes lo asumieron desde preescolar.
No me explico como un auxiliar de cocemfe en Andalucía puede aspirar y procurar atención a un ventilodependiente y donde yo vivo no puede hacerlo. Igual entra alguien en que lo que está haciendo esa persona en Andalucía es intrusismo en una profesión que tiene la exclusividad de esos cuidados y lo denuncia a la fiscalía, a la inspección de trabajo o a la de sanidad. Vaya usted a saber, porque el asunto creo que ha llegado al Defensor del Pueblo Andaluz y si encuentra algo lo denunciará a la fiscalía.
No acierto a entender como si la chica de La Fe no pudo salir del hospital hace mas de 22 años, porque la familia no podía prestar los cuidados de enfermería y no podía hacerlos ningún auxiliar de ayuda a domicilio; ni 10 años después otra chica pudo abandonar el hospital para ingresar en una residencia porque no tenia servicio de enfermería las 24 horas, pero andaba servida de auxiliares; ni a la chica de una residencia que cabe entender tenía servicio de enfermería, le podían atender los auxiliares en ausencia del enfermero, porque ver realizar las labores de aspiración y control del aparataje estarían cansaditos de verlo.
A nivel nacional recuerdo los casos de Jorge León , un enfermero que por un accidente quedó ventilodependiente y se suicidó después de haber agotado toda su renta. Quiso morir en su cama y no en un centro sanitario o residencia, viendo como el funcionario miraba el reloj porque tardaba en morir.
La cosa en este momento está en que después de tanto remar Aarón está en la orilla. Vamos, que después de que la familia asuma el formar al “monitor” durante varios meses resulta que este curso se le envía otro nuevo, al que la administración pretendía que la familia formara y asumiera la responsabilidad de lo que pudiera pasar.
Pero la familia dijo que no. No volvía a formar a nadie y no asumía la responsabilidad. Tal como yo lo veo se salvó el honor de Andalucía, al no tragar con formar sobre aspectos sanitarios vitales sin tener ninguna formación, al no asumir hacerse cargo de la responsabilidad de lo que hiciera el trabajador de la Junta (llámese auxiliar o monitor). La familia dijo no, y veo con admiración como el entorno escolar de Aaron se pone de su parte y reclama su inclusión con los medios que requiere, como el ayuntamiento se pronuncia, como se articulan diversas iniciativas a través de internet,…. La gente no traga con que Aaron tenga necesidades educativas especiales, quien tiene esas necesidades especiales es la administración para cumplir la legalidad. No se puede decir que precisar la asistencia para el manejo de un respirador y aspirador sea una necesidad educativa especial. ¿Desde cuando el respirar ha sido una necesidad educativa?
Yo me hago las siguientes preguntas: 1) Quién tiene competencia para atender a una persona ventilodependiente que precisa aspiración de secreciones. 2) ¿Esa labor la puede realizar un familiar al que se le han dado instrucciones básicas en una unidad de neumología? 3) Si un familiar puede realizar las aspiraciones, porqué no puede hacerlo un auxiliar de ayuda a domicilio o auxiliar de enfermería, que han tenido una formación sanitaria. En el currículo de sus estudios está, por lo menos, algo de primeros auxilios y qué primer auxilio que garantizar la respiración. 4) ¿ Sería factible el habilitar a personal auxiliar o a cualquier otro que pueda estar relacionado con la atención a ventilodependientes, lo digo por los asistentes personales que contempla la ley de promoción de la autonomía, mediante cursos o prácticas impartidas por unidades de neumología homologadas a tal efecto?.
Es imprescindible debatir sobre la atención que debemos recibir para evitar llegar a la residencia. Las soluciones deben buscarse con imaginación y generosidad. Nuestro sitio está en la calle y la familia no debe asumir nuestra atención en exclusiva. De qué sirve un programa de respiro familiar si el familiar tiene que estar en casa para atender las incidencias respiratorias.
En fin, Andalucía está llamada a la ventilodependencia, tiempo atrás fue actualidad la petición de socorro de Inmaculada Echeverria, que después de años y años conectada a un respirador en un hospital de Granada, pedía el pasaporte. Con apoyos en su entorno hubiera estado haciendo vida fuera del imperio de las batas blancas; por ello es tan importante que Aaron conviva con la gente de su edad; para que durante toda su vida tenga una red social que le apoye, y si va por la calle con la silla de ruedas electrónica y se le desconecta un tubo del respirador, cualquier vecino sepa solucionar la incidencia porque desde que empezó a ir al colegio compartió la realidad de Aarón.
Valencia, 20 de enero de 2012
Vicente Valero Sanchis
Velador por el cumplimiento de la Convención
sobre los derechos de las personas con discapacidad.
miércoles, 4 de enero de 2012
EL MANUAL DE SEGREGACIÓN CONTEMPORÁNEA
La forma de actuar con los niños discriminados por su diversidad funcional y sus familiares, como se refleja en el caso de Azucena en Palencia, no es nueva. Azucena y su marido están imputados por presunto abandono familiar de su hijo. Lo que han hecho en realidad es luchar contra la segregación educativa. El delito del niño es ser diferente; tiene autismo. Para la erradicación de la diversidad funcional (discapacidad), todo está inventado.
1). Se difunde mediante propaganda que los cascaos son una carga y retrasan el aprendizaje de los otros niños.
2). Se vende la burra de que eso se soluciona con una atención "especial" en centros especiales.
3). Se fomentan artículos en publicaciones y saraos que dan barniz científico y profesional a la segregación y se inoculan en el sistema educativo de las profesiones estratégicas (psicología, docencia, medicina, justicia,....).
4). Se burocratiza el procedimiento para diluir responsabilidades entre los distintos intervinientes (profesores, médicos, psicólogos, jueces,....) de tal manera que cada uno firma un papelillo y salva su responsabilidad y conciencia.
La estructura de orden y obediencia instaurada esta diseñada para esfumar responsabilidades por todo el tramado burocrático que participaba en estos procedimientos y el nazismo lo aplicó con éxito para cargarse a 350.000 niños con diversidad funcional. Tal fue el éxito que luego lo utilizó para llevarse por delante a judíos, gitanos rumanos, homosexuales, comunistas, … Tampoco es cuestión de comparar, Hitler se los llevó por delante físicamente y aquí lo que se hace es hacerlos desaparecer socialmente, lanzarlos a una dimensión paralela, porque somos un país muy social y democrático.
Salud y Divertad,
Javier Romañach
Madrid-España
PD – Fusilado y resumido de mi amigo Vicente Valero
PD2: Yo sólo pasaba por aquí...
1). Se difunde mediante propaganda que los cascaos son una carga y retrasan el aprendizaje de los otros niños.
2). Se vende la burra de que eso se soluciona con una atención "especial" en centros especiales.
3). Se fomentan artículos en publicaciones y saraos que dan barniz científico y profesional a la segregación y se inoculan en el sistema educativo de las profesiones estratégicas (psicología, docencia, medicina, justicia,....).
4). Se burocratiza el procedimiento para diluir responsabilidades entre los distintos intervinientes (profesores, médicos, psicólogos, jueces,....) de tal manera que cada uno firma un papelillo y salva su responsabilidad y conciencia.
La estructura de orden y obediencia instaurada esta diseñada para esfumar responsabilidades por todo el tramado burocrático que participaba en estos procedimientos y el nazismo lo aplicó con éxito para cargarse a 350.000 niños con diversidad funcional. Tal fue el éxito que luego lo utilizó para llevarse por delante a judíos, gitanos rumanos, homosexuales, comunistas, … Tampoco es cuestión de comparar, Hitler se los llevó por delante físicamente y aquí lo que se hace es hacerlos desaparecer socialmente, lanzarlos a una dimensión paralela, porque somos un país muy social y democrático.
Salud y Divertad,
Javier Romañach
Madrid-España
PD – Fusilado y resumido de mi amigo Vicente Valero
PD2: Yo sólo pasaba por aquí...
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