Tweet El Cea

martes, 8 de septiembre de 2009

III Marcha

III Red de Marchas por la visibilidad de las personas con diversidad funcional
El próximo día 12 de septiembre, el Foro de Vida Independiente iniciará, en Madrid, la III Red de Marchas por la Visibilidad de las personas con Diversidad Funcional. Esta será la primera de una serie de Marchas que se celebrarán en diversas ciudades españolas hasta el 10 de diciembre, en las que se reivindicará el cumplimiento de lo establecido en la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
El Foro de Vida Independiente (www.forovidaindependiente.org) es una comunidad de pensamiento y acción integrada por más de 850 personas que tiene como objetivo fundamental la defensa de los derechos de las personas con diversidad funcional.
Esta gran marcha pretende hacer visibles ante toda la sociedad a las personas con diversidad funcional. Al mismo tiempo, reclamará que se hagan efectivos los derechos fundamentales de las mismas.
Esta es la tercera ocasión en la que las calles de la capital de España se convertirán en escenario de esta Marcha. Tanto en 2007 como en 2008, esta manifestación fue un total éxito de afluencia y más de 1.500 personas se reunieron para celebrar una fiesta reivindicativa de los derechos de las personas con diversidad funcional.
En esta ocasión, además, la Marcha servirá para rendir homenaje a Manuel Lobato, uno de los principales impulsores del Movimiento de Vida Independiente en España y también en Europa, cuya vida supuso un ejemplo a seguir para todas aquellas personas con diversidad funcional que luchan día a día por los derechos humanos.
Desde el Foro de Vida Independiente, desearíamos que se nos unan ese día todas las personas que entiendan que la Diversidad no es un problema sino una condición humana que enriquece la sociedad.
Más información sobre esta III Marcha en http://www.forovidaindependiente.org/marchas_2009.

FORO DE VIDA INDEPENDIENTE
DERECHOS HUMANOS ¡YA!
7 de septiembre de 2009
“NADA SOBRE NOSOTROS SIN NOSOTROS”

webs: www.forovidaindependiente.org
www.derechoshumanosya.org
email: fvi@forovidaindependiente.org

viernes, 4 de septiembre de 2009

Casa domotizada

La tecnología está al alcance de nuestras manos.



jueves, 3 de septiembre de 2009

Carta de Miguel en El Faro

Sin ningún pudor, enlace
Escrito por Miguel Rueda
jueves, 03 de septiembre de 2009
Parece ser que a la Federación Empresarial de Atención a la Dependencia (FED) las cuentas no le salen. En un artículo reciente se dice con relación a Ley para la Autonomía Personal que "La esperaban como el maná pero les está poniendo la soga al cuello". "Se ha pervertido el espíritu de la ley y la letra" dice la (FED) y es que se está imponiendo el cuidador familiar frente a la oferta de plazas residenciales hasta el punto de que no pocos mayores están volviendo a casa. Para colmo se está produciendo un trasvase desde las residencias privadas a las concertadas.

Las administraciones lo comprenden: "nos dicen que tenemos razón, pero que les sale tres veces más caro prescribir una plaza residencial que pagar a un cuidador informal."
Uno, que es tetraplégico, se queda pasmado. Está claro que esta ley se ha hecho de espaldas a los afectados. Las encuestas son claras: la inmensa mayoría no quiere saber nada de residencias. Hay que concluir que la Ley nació perversa; utilizando a mayores y discapacitados como materia prima para dinamizar la economía pero sin aportar instrumentos para que este colectivo discriminado pudiera ejercer plenamente sus derechos ciudadanos. Se pasó de puntillas por la figura de la asistencia personal, ampliamente implantada en países de nuestro entorno. Generadora de empleo social y directo, creadora de riqueza y favorecedora de la igualdad de oportunidades. Ideal precisamente en tiempos de crisis. El 12 de septiembre hay convocada en Madrid una nueva Marcha por los derechos de las personas con diversidad funcional. Allí estaré.

La noria

Orson Welles y el reloj de cuco.


martes, 1 de septiembre de 2009

Ballenas en Long Island

«Lo jodido es no saber dónde quieres ir»

José Hierro publica, tras siete años de silencio, un nuevo poemario, «Cuaderno de Nueva York»

50 AÑOS DE POESIA.- José Hierro publicará a finales de este mes uno de los libros más esperados y que ha trabajado durante siete años, Cuaderno de Nueva York. En él mezcla a Bach con Mahalia Jackson, imagina a Beethoven escuchando en un televisor los aplausos que entonces no oyó y recrea el abandono de Ezra Pound. Todo ello aderezado con un ritmo prodigioso que mantiene vivo 51 años después de la aparición de su primer libro, Tierra sin nosotros. El autor de Alegría o Libro de las alucinaciones considera que «primero es el sentimiento, luego la sensación y al fin las palabras. Este hombre de 76 años, persuasivo y vigoroso, sostiene que hay que lograr que «la palabra esté en su sitio para que el poema funcione».

MANUEL LLORENTE

MADRID.- José Hierro se reconoce lento, «pesado». Ha estado cocinando Cuaderno de Nueva York (Hiperión) durante siete años y tardó 27 en dar a la imprenta su poemario anterior, Agenda. «No es que considere que Cuaderno... sea un libro acabado, ni mucho menos, de hecho tengo varios poemas que no salen, no salen y no salen». Así que entregó los 33 poemas, corregidos por enésima vez, la pasada semana. Y a esperar.

A esperar que le llegue la poesía, «porque se escribe al ritmo que ella quiere». Mientras tanto nos ha regalado un libro largo, terso y tenso, con Nueva York como excusa. Por la ciudad ha hecho deambular a personajes históricos que ha ido mezclando en una coctelera muy de su gusto. Al libro se asoman Bach, Alma Mahler, Mahalia Jackson, Quevedo, Ezra Pound...

Surge García Lorca por su memorable Poeta en Nueva York, pero Hierro sale en seguida al quite. «Antes que Lorca, ya escribió sobre Nueva York Juan Ramón Jiménez en Diario de un poeta recién casado; y José Martí. Las diferencias que tengo con Lorca son tres: en cuanto a calidad, Lorca es un grandísimo poeta y yo no. Segundo, Lorca está revelando el descubrimiento, el deslumbramiento de un mundo que no conocía, pero ya nosotros cuando vamos allí más o menos lo conocemos».

«Y además», continúa, «yo he incluido a personajes como Bach o Schubert, que evidentemente no estuvieron, y yo los recreo allí. Son gente que procede de otro tiempo y otro espacio. Situarlos no fue un propósito previo. ¿Y qué coño pintan ahí? Pues se me ocurrió pensar en ellos, los situaba idealmente en aquello... Yo qué sé».

El Premio Príncipe de Asturias de las Letras sostiene, además, que lo importante no son los temas que se tratan, la mayoría muy trillados, sino el tono. «Y Lorca», insiste, «es un grandísimo poeta y yo lo que he hecho es un libro a la altura de mis posibilidades».

Respecto a sus obras anteriores dice que éste es un libro «más duro, más áspero; muy jodido, muy puñetero. En él los elementos narrativos son más importantes. Hay poemas largos, que son como una historia contada por un borracho de la que te queda alguna emanación, algo nebuloso, disuelto, una historia captada a trozos, cuyo argumento sería difícil de precisar después. Son poemas más dilatados, más digresivos».

Pero cree que a la hora de enfrentarse a un poema las dificultades son las mismas. «Cuando era joven hacía poesía no tan larga, ahora tardo más porque son más extensos, menos claros, menos evidentes. Diríamos, si la palabra no fuera engañosa, que son más misteriosos, porque estás contando una cosa de forma intrigante».

Y es que considera fundamental que los poemas deban decir más de lo que dicen. Puede que en apariencia, a primera vista, «haya una serie de palabras que no entiendo pero que funcionan dentro de aquello». El poema debe abarcarlo todo, lo fagotiza. «¿Qué quiso decir Lorca con lo de noche, noche, nochera? Pues dijo eso».

Quiere que quede muy claro que los poemas no hay por qué entenderlos. «A veces creemos que hay que entender un poema racionalmente para asumirlo y eso es una tontería». Y pone un ejemplo: «Cuando un grandísimo poeta como Machado dice "en el umbral de un sueño"... Vamos a ver: ¿los sueños tienen umbral? ¿Qué quiere decir un duermevela? Eso son chorradas, racionalizaciones. El tema es: aquello funciona o no».

Hierro, que publicó su primer libro hace 51 años, alerta sobre la aparente facilidad de la escritura. «Lo que pasa es que cuando eres joven es muy posible que caigas en la trampa de que aquello que te sale muy espontáneamente es mejor. Sencillamente porque tú estás viendo allí, en aquellas palabras que has puesto, lo que querías poner, pero no sabes si están ahí las palabras. Es lo mismo que el pintor, que cuando está pintando está al lado del lienzo; pero luego se aleja para ver el efecto. Y puede que aquellas rayas que han salido sobre el lienzo no signifiquen que sean eficaces para la pintura. Hay que ver el conjunto. Hay que alejarse y volver. Hay que distanciarse, que es muy difícil, para ver si lo que querías decir está expresado más o menos lógicamente».

EL LIMITE.- ¿Y cuándo sabes que has escrito lo que querías decir? «Llega un momento en que no sabes si has dicho lo que querías o no. No lo sabes nunca, pero llega un momento que dices: no llego a más, esto es adonde puedo llegar».

Lo que tiene que tener claro el poeta, el creador en general, viene a decir, es saber lo que se quiere expresar. Y vuelve a ilustrarlo con otro ejemplo: «Es como el cambio de agujas en un tren. Si ves que el poema no va encarrilado debes dar marcha atrás y volver por el camino que querías, no por donde el poema quiere. Pero si no sabes dónde quieres ir es lo jodido».

Hierro se va nutriendo de sensaciones que le ocurren, que ve, que le cuentan, que lee. No sale a buscar el material del poema, surge. «Tú ves una cosa en la vida que te impresiona, que te ha podido pasar a ti o a otro, da igual. Estando en Lisboa se me acercó una niña muy mona y me pidió un besiño. Hostia, me eché a llorar. Aquello se me queda. Y un día notas que algo te está pasando dentro y de pronto es que estás recordando, incluso no lo sabes, pero hay un ritmo, unas palabras y de pronto te das cuenta que es aquel recuerdo que ha surgido depurado».

¿No está claro? Por si acaso, Hierro lo adereza con un ejemplo más: «Tú vas al mercado y compras un pescado cojonudo y lo dejas en el frigorífico. Eso es la inspiración. Y un día tienes hambre, "voy a ver qué me hago". Abres aquel lugar donde están los productos frescos, la naturaleza, y "qué bien, voy a hacer un pescado". ¿Y qué es la elaboración? La cocina, cojones, aunque luego puedes cocinarlo mal».

¿Y el ritmo? Siguiendo con el mismo ejemplo, «sería el punto, el punto del plato que has cocinado». Para lograrlo se ha tenido que «equilibrar el calor, saber que este ingrediente lo estás echando en su momento. Ese es el ritmo».

Y en esta clase improvisada sobre la poesía recurre a Salinas para decir que la poesía tiene sentido y sonido. «El sonido es eso que puede ser muy claro para la sensibilidad pero oscuro para la razón. No sabes por qué pero utilizas esas palabras que vienen cargadas».

Este santanderino de adopción, crítico de arte, cocinero entre amigos, que recorre el mundo charlando de poesía, conectó «mágicamente» con Nueva York sin saber, aún, por qué. Fue en la casa del catedrático cubano José Olivio Jiménez, tal y como reza en la dedicatoria. Hubo un «contacto misterioso, extraño. Me ha ocurrido en Venecia y Cracovia. ¿Pero por qué me pasó en Cracovia y no en Varsovia? No lo sé, no lo sé».

Hierro ha dividido el libro en tres partes. En la primera, Engaño es grande, trata de «la gente que ha vivido allí». La segunda, Pecios de sombra, son «pecios de ensueño, momentos que puedes tener en la duermevela». Y la última, Por no acordarme, «las gentes que llegan allá pero que no han formado parte de ese mundo».

Y a lo largo de todo él, numerosas citas de Lope de Vega («el poeta que más humanamente me llega, que más me contagia»). Y muchas enumeraciones, muchos paréntesis, marca de la casa. «Los paréntesis los utilizo como reflexión lógica; explico para justificar, es una intervención, una intromisión de lo intelectual».

En Cuaderno... hay poemas en los que laten metáforas durísimas, como Ballenas en Long Island, donde alerta sobre el abandono de las personas mayores en los asilos. Y, de forma diluida, aparece también en Lear King en los claustros, en el que aparecen, además, las consecuencias del mal de Alzheimer, «con algunos versos que no son míos»: Desparece antes de que te vea/ sumergida en un licor trémulo y turbio./ Como a través de un vidrio esmerilado./ Antes de que te diga:/ «Yo sé que te he querido mucho,/ pero no recuerdo quién eres».

CONTRASTE.- Este poema lo imaginó Hierro a través de los claustros que fueron llevado los americanos de Europa. «Como si el rey Lear cuando llega a Estados Unidos hubiera reconstruido su residencia de ancianos. Es un final durísimo en un poema frío, como ese chiste cruel: "Ay, señor, déme usted una limosna que hace tres días que no como", y dice el otro, "pues ándese jugando con el estómago". La mecánica del poema es eso», el contraste.

El mismo final terrorífico se produce en el poema Ballenas..., donde las madres abandonadas se preocupan por la suerte de sus hijos, los mismos que las han dejado varadas.

Pero Hierro es capaz también de que, en Baile a bordo, Mahalia Jackson cante composiciones de Juan Sebastián Bach a bordo de un barco turístico que surca el Hudson -veinte dólares, cena y baile incluidos-. Y que un judío austríaco, que ahora vive en New Jersey y que estuvo en Buchenwald, en un bar, de repente, empieza a recitar en yídish, ante la indiferencia de otros supervivientes del campo de concentración (según le contaron).

Esta anécdota la enlaza con una imagen que vio en TVE, según la cual una mujer, también superviviente de un campo de exterminio, empezó a cantar en yídish en un acto de recuerdo del genocidio, sin que nadie la acompañara, como si los demás quisieran olvidarlo.

Y salen también en este recorrido maravilloso Gustav y Alma Mahler. Y finge, conjuga, supone, en un Dr. Jekill y Mr. Hyde constante a otros personajes. Como Ezra Pound -al que conoció personalmente en Spoletto, junto a Neruda, Pasolini y Spender- y su locura, a quien incineran sus poemas, junto «a los vasos y platos de cartón y los cubiertos de plástico» con los que acaba de comer.

Las circunstancias de numerosos músicos también están presentes en el libro: «Cuando, por ejemplo, Beethoven estrena su Misa en Re y la Novena Sinfonía, que era cuando ya estaba sordo. El leía en su cabeza la sinfonía pero no oye los aplausos. En mi poema el músico, muchos años después, enciende un televisor exclusivamente para escuchar los aplausos que entonces no pudo oír». También aparece Schubert y su Quinteto en Do Mayor «asombroso, inquietante. Lo que ha tenido que sufrir este cabrón para hacer esto...».

Tras una parte más lírica (la segunda del libro), con unos poemas más cortos, aparece Adagio para Franz Schubert (un símil con el naufragio de Europa), la ternura de Villancico en Central Park y el dramatismo de A orillas del East River (donde mezcla la voz de Juan Rulfo: «diles que no me maten» con la niña mendiga de Lisboa/ que me pidió un besiño y otras referencias personales que le escalofrían, que «funcionan» en el poema).

Y para remate Vida: Después de todo, todo ha sido nada/ a pesar de que un día lo fue todo. Pero el poeta quiere quitarle importancia alegando que esas palabras «funcionan», se lleven o no: «Yo uso zapatos anchos, que son los me gustan, se lleven o no».

José Hierro
Serenidad (Lectura de madrugada)

" Serenidad, tú para el muerto,
que estoy vivo y pido lucha.
Otros habrá que te deseen:
ésos no saben lo que buscan.
Si se durmieran nuestras almas,
si las tuviéramos maduras
para mirar inconmovibles,
para aceptar sin amargura,
para no ver la vida en torno
apasionadamente nunca,
duros y fríos, como piedra
que sopla el viento y no la muda...

Almas claras. Ojos despiertos.
Oídos llenos de la música
del dolor. Los dedos felices,
aunque los hieran las agudas
espinas. Todo el sabor agrio
de la vida, en la lengua.

«Nunca
podrás mojar tu pie en el río
en que ayer lo mojaste. Busca
la eternidad, vive en la alta
contemplación de su figura.»

Palabrería de los libros
de la que deja el alma turbia.
Serenidad que se nos vende
por librarnos de la tortura,
por llenarnos de sueño el alma
y rodeárnosla de bruma.
Serenidad, tú para el muerto.
El hombre es hombre, y no le asusta
saber que el viento que hoy le canta
no volverá a cantarle nunca.
Serenidad, no te me entregues
ni te des nunca,
aunque te pida de rodillas
que me liberes de mi angustia.
Será que vivo sin saberlo
o que deserto de la lucha.
Tú no me escuches, no me eleves
hasta tu cumbre de luz única.

Palabrería de los libros
de la que deja el alma turbia.
Yo también me hago un poco libro,
me duermo el alma...

Luz difusa.
La madrugada se desgaja
agria y azul, como una fruta.
Cantan los pinos a lo lejos.
Un niño llora. Las desnudas
mujeres y hombres silenciosos
salen despacio de las últimas
sombras. Los pájaros me esperan.
Se alzan las olas. (Me preguntan
por qué.) Campanas... (Ayer niebla,
hoy claro sol y luego lluvia...)
¿Por qué? Las hojas se estremecen...

Voy inundándome de música. "


El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

domingo, 30 de agosto de 2009

Parkinson, una historia ya vieja

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con alguien, pero burlarse de él descalifica lo demás.



jueves, 27 de agosto de 2009

Supuesto curso de Asistencia Personal

Este hombre llama al pan pan y al vino albariño.
Pero, ¿tú te crees que es serio que escriba en gallego un tal Nughallan que vive con los curas?

Logo de ver a información do enlace que me proporcionaches, non podemos dicir que o curso sexa de asistente persoal. É certo que ultimamente estase intentando desvirtuar o seu significado, intentando asimilalo como calquera outra figura sanitaria. Visto o temario, este encaixa máis ben na axuda a domicilio de toda a vida, polo que debería recibir ese nome.

Para ser asistente persoal non fai falla ter unha formación sanitaria previa, - aínda que pode ser útil en ocasións - senón que a formación ten que correr a cargo do propio usuario que é quen coñece as súas necesidades específicas, diferentes na maioría dos casos a outras persoas.

O asistente persoal serve para promover a vida independente polo que facer prácticas nun centro residencial como o de Bergondo non ten razón de ser.

Que o curso teña o recoñecemento da Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría resulta algo curioso posto que a asistencia persoal está orientada principalmente a persoas novas, que estudan, traballan e fan unha vida activa. Non quere dicir que persoas en idade “xeriátrica” poidan realizar estas mesmas actividades, pero non parece que a xerontoloxía e a xeriatría sex unha referencia neste caso.

Vexo que entre o profesorado hai todo tipo de profesionais da rama sanitaria: médicos, enfermeiras, asistentes sociais, psicólogos... pero ningún usuario de asistencia persoal con experiencia. Parece absurdo que as persoas ás que vai destinado supostamente o curso non acheguen os seus coñecementos aos alumnos.

Resumindo, o curso non é de asistente persoal nin está orientado aos verdadeiros usuarios.

Dicir por último, que cando aparece reflectido nun C.V. un curso deste tipo loxicamente mantemos as nosas reservas. No caso da súa contratación como asistente, temos que cambiarlle o chip do modelo médico-rehabilitador onde a persoa se limita a ser guiada, polo verdadeiro modelo de asistencia persoal, onde o usuario ten o control total da situación.

Para rematar achego unha ligazón que pode ser de utilidade para entender a figura do asistente persoal: "Consideraciones sobre la figura del Asistente Personal en el Proyecto de Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia.
http://www.asoc- ies.org/docs/ la_%20figura_ del_asistente_ personal_ v1-1.pdf

Estes comentarios non teñen ningún ánimo de ir en contra de ningunha actividade, simplemente intentan aclarar cuestións que ás veces poden confundirse.

Saúdos